El mirador

El Mirador (de Juan Gérvas): El concepto

La introducción de la receta electrónica ignora uno de los paradigmas de la asistencia médica, como es el hecho de que el especialista debe actuar como consultor del médico general y evitar la prescripción directa de medicamentos o introducir, como puede hacerlo electrónicamente, nueva medicación en el listado de medicamentos crónicos.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

Nuestra mente maneja con rapidez y precisión elementos básicos de significados a los que denominamos conceptos. Es concepto la unidad cognitiva de significado. Por ejemplo, tenemos en nuestra mente el concepto de “mesa” que reúne a toda posible mesa, desde la de dos patas, abatible y adosada a una pared a la típica de cuatro patas en la esquina de un bar, pasando por la de diseño baja, con piedras por apoyo y cristal circular de colores varios en plano horizontal. En la imagen mental de “mesa” entran todas las posibles mesas, sin que sea una restricción para el entendimiento las imposibles definiciones estrictas acerca de lo que signifique la palabra “mesa”. Lo que sí es una restricción al concepto de mesa es el contexto, las experiencias previas personales y sociales al respecto. Así, se cuenta que al llegar los españoles por primera vez a América los indios tenían dificultad para entender que aquel bulto grande que flotaba en el mar era un “barco”, algo que pudiera transportar en el agua carga y hombres; lo veían, pero no lo “entendían”. Lo entendieron con el curso de la experiencia. Los conceptos son imágenes mentales que permiten organizar la experiencia de la interacción con el entorno. Por ello el concepto es una noción abstracta que ayuda a entender en el contexto cultural en que nos movemos el mundo, a nosotros mismos y la relación entre el mundo y nosotros.

Airbag

La palabra “concepto” deriva de la latina “conceptum“, de “concipere“, concebir. Es concebir unir dos más entidades para formar una tercera distinta de las dos de las que procede. Así, resulta “inconcebible” aquello que no es “unible”, que resulta inadmisible para la mente en el contexto cultural en que se mueve. Es inconcebible, por ejemplo, que algunos farmacéuticos vayan estos meses en caravana por las playas españolas para aconsejar sobre el efecto cancerígeno de los rayos solares. Ya han ido varios años algunos dermatólogos con tan santa “misión”, lo que también era inconcebible. Es tan inconcebible como que fueran curas por allí para recordar las buenas costumbres, el recato en el vestir y los peligros de la actividad sexual. Sólo que ahora, en el contexto español actual, es “concebible” para algunos que los farmacéuticos y dermatólogos vayan metiendo miedo en las playas con los melanomas, pero no es concebible que vayan los curas asustando con el infierno. La evolución de la especie, que diría cualquiera.

“El concepto es el concepto”, que decían en Airbag. Airbag no es una película extranjera, por más que ese fuera el concepto de película extranjera que tenga la Presidente de la Comunidad de Madrid. Airbag es película española de tema vasco. Es una comedia desternillante, una fábula moral llena de inmoralidades. Empieza con la despedida de soltero de un vasco de clase alta, en el “Big Club“, donde pierde en extraño y obsceno lugar el anillo de compromiso. A partir de ahí sucede de todo con tal rapidez que hay que ver la película dos o tres veces para disfrutar de sus chistes, bromas y situaciones. Por incluir, incluye un lendakari de raza negra. Pero si algo resume la película es el “concepto”, que explica todo.

Paradigma

El concepto es de alguna forma un “modelo” que sirve para contrastar lo nuevo con lo conocido. La mente tiene esa idea abstracta (“concepto”) con la que trabaja y con la que entiende lo que se le representa, no sólo físico sino también intelectual. Así, el mundo de la ciencia está lleno de conceptos, como “gravedad”, o “infinito”, o “hemoglobina”, o “actividad inmunológica” y con ellos se construyen las teorías que se admiten como mejores en cada momento. Es paradigma el conjunto de conceptos que se admiten en un determinado momento para explicar algunos fenómenos. Por ejemplo, en la Edad Media existía un paradigma que entendía la esfera celestial como tal esfera, con la Tierra en el centro. Con Copérnico y Galileo ese paradigma cambió y pasó a ser heliocéntrico. Después ha cambiado de nuevo para concebir el Universo como una masa en expansión, donde el Sol y la Tierra apenas son nada. Los nuevos paradigmas surgen con cierta brusquedad y derriban los previos, en un ejercicio que hace que la Humanidad refine su forma de entender el mundo para adaptarse a los nuevos hallazgos que contradicen paradigmas previos.

Esta forma de pensar la estableció el físico y filósofo estadounidense Thomas Kuhn (1922-1996), y no cuenta con aceptación universal, pero ayuda a entender la historia de la ciencia, y a entendernos a nosotros mismos (la noción de paradigma es otro “concepto” más, obviamente). Además del concepto en sí, es interesante ver el desarrollo de la ciencia como algo sincopado, no lineal, que va de una aceptación casi universal dominante de un paradigma a la eclosión brusca de otro que al principio se rechaza, pero llega a ser dominante por su mejor explicación de los hallazgos previos.

Prescripción inducida

Las recomendaciones de los especialistas inducen algunas de las prescripciones de los médicos generales. Es lógico en parte, pues los especialistas son asesores/consultores de los generalistas. Los médicos de cabecera derivan a sus pacientes a los especialistas bien por causas técnicas (esperan la intervención del especialista con sus conocimientos y herramientas, por ejemplo ante una apendicitis aguda) bien para descartar o confirmar un diagnóstico (por ejemplo, probable esclerosis en placa en una joven con amaurosis), bien para colaboración en pacientes complejos (por ejemplo, paciente con insuficiencia cardiaca con EPOC y enfermedad de Parkinson, en que quizá fuera conveniente una revisión de su tratamiento básico, pues precisaría betabloqueantes que están contraindicados).

En todo caso, los especialistas deberían actuar como consultores. Es decir, que su atención por norma es episódica y deberían ceder el seguimiento del paciente al médico de cabecera. Es el médico de cabecera el que conoce a fondo al paciente, sus expectativas de vida, su situación personal, familiar y social, sus problemas de salud de distintos aparatos y sistemas y su historia global, y por ello está capacitado para decidir junto al propio paciente el tratamiento a seguir y los objetivos a lograr. Lamentablemente, este paradigma está siendo ignorado por los sistemas electrónicos que permiten que el especialista prescriba directamente y que incluya medicación nueva en el listado de medicamentos crónicos. Con ello el paciente pierde la oportunidad de ser visto en conjunto, no parcelado por la especialidad correspondiente, y la medicación puede incluso llegar a ser perjudicial para otros problemas de salud, o no cuadrar con la historia, expectativas y objetivos vitales del paciente.

Hay mucho peligro para la salud del paciente y para el gasto sanitario detrás de ese nuevo paradigma que trae consigo la receta electrónica. El especialista es y debe ser asesor/consultor, no prescriptor.

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y Promotor del Equipo CESCA

Acta Sanitaria

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