El mirador

El Mirador (de Juan Gérvas): Chequeos

La elaboración de la Ley de Salud Pública da pie al autor a pronunciarse sobre los chequeos médicos, cuya aportación a la salud considera nula, cuando no dañina, por más que se hayan convertido en un negocio muy rentable en torno a la Medicina.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

En el Ministerio de Sanidad andan liados con una Ley de Salud Pública que tiene sus excesos, como producto típico español. Excesos que se refieren, por ejemplo, a un laudable deseo de transformar la realidad por decreto. Imposible, claro, pues la realidad se transforma con el cumplimiento de cuatro normas básicas y lógicas en las que estemos de acuerdo todos; lo demás es hojarasca. La legislación española adolece de problemas crónicos y uno típico es este afán excesivo de perfección. Pero el proyecto de Ley de Salud Pública sirve también para discutir algunas cuestiones importantes y es de agradecer que el Ministerio se haya metido en harina. Por ejemplo, respecto a los chequeos médicos.

Chequeo es anglicismo, de “to check”, comprobar; en su aplicación al reconocimiento médico completo, “checkup”. Curiosamente, la locución “reconocimiento médico” se mantiene respecto a actividades tipo cumplimiento legal. Por ejemplo, reconocimiento para el permiso de armas o para el carnet de conducir. Sin embargo, la palabra chequeo se debe juzgar más adecuada para la “venta” de los reconocimientos médicos a las clases media-alta y alta que se los pueden permitir. Si el lector tiene ganas y teclea en cualquier buscador “chequeo”, de inmediato tendrá acceso a las ofertas de empresas privadas sanitarias. Por unos mil quinientos euros le hacen “de todo” y en un día.

George Milbry Gould

Gould (1848-1922) fue conocido por sus diccionarios médicos (para estudiantes y profesionales), de los que llegó a vender medio millón de ejemplares. Terminó medicina a los cuarenta años, después de una vida agitada que, en lo público, comenzó a los 12 años como soldado en la Guerra Civil de EEUU. Se hizo oftalmólogo y destacó en su especialidad, pero adicionalmente en todo lo relacionado con el mundo del archivo y de las bibliotecas. Fundó, con el internista William Osler y la bibliotecaria Margaret Ridley Charlton, la Asociación de Bibliotecas Médicas de EEUU.

En 1900 Gould propuso a la “American Medical Association” la implantación de unos reconocimientos médicos de salud para el examen a fondo de personas aparentemente sanas. Participaba así en un amplio movimiento de “preclinical medicine” para lograr mantener la salud a partir del diagnóstico precoz de la enfermedad mediante los “health examinations” (primer nombre médico en inglés para los chequeos). Con ello se esperaba incrementar la longevidad y disminuir los costes, dos aspiraciones que nunca han cumplido los chequeos. La longevidad se ha incrementado con medidas tan simples como la vacunación en el campo médico y el suministro de agua potable y el tratamiento de las residuales en el campo de la higiene pública. También con la educación formal obligatoria y las mejoras en políticas fiscales y sociales. La Medicina ha tenido su impacto, obviamente, por ejemplo con las mejoras de la anestesia y la cirugía y con el empleo de antibióticos y los nuevos medicamentos para el infarto de miocardio y algunos cánceres. Pero la aportación de los chequeos ha sido nula (incluso negativa).

British Medical Association

La “British Medical Association” es la equivalente a la española Organización Médica Colegial pues representa a todos los médicos. Pues bien, en junio de 2010 se han pronunciado en contra de los chequeos la “British Medical Association” y la “Academy of Medical Royal Colleges” (una mezcla en lo que cabe de las españolas Academia de Medicina y Federación de Asociaciones Médico Científicas). La historia centenaria de los chequeos no ha logrado ningún aval científico, y por ello los médicos ingleses piden que en los anuncios de chequeos se dé información acerca de los riesgos y limitaciones de los mismos, acerca de las complicaciones consecuentes a los resultados “anormales” o “normales” erróneos y respecto a los beneficios económicos de los chequeos para la entidad promotora. Pues los chequeos no dan salud, pero sí dinero. No dan salud al que se los hace sino dinero al que los realiza. Los chequeos son un negocio.

El chequeo es inútil como poco, pero en EEUU la causa más frecuente de visita al médico es hacerse un chequeo. Gran negocio, pues. En España en lo privado hay extrema competencia al respecto, desde Adeslas a Sanitas, desde DKV al Ruber Internacional, desde Quirón a Creu Blanca y a la Clínica Universitaria de Navarra. En lo público el esfuerzo es equivalente o mayor, con las “revisiones del niño sano”, los “reconocimientos a los trabajadores”, las “revisiones ginecológicas anuales”, los “chequeos a los ancianos y a sus cuidadores”, los “reconocimientos escolares” y toda una parafernalia digna de un Museo de los Horrores Preventivos en el que compartirían vitrinas con las propuestas de las distintas sociedades científicas, destacadas las que se refieren a los chequeos del seguimiento del embarazo (SEGO) y en las consultas en Atención Primaria según edad y sexo (AEP y SEMFYC).

Daño de los chequeos

Cuando el proyecto de Ley de Salud Pública trata de informar y legislar un poco sobre los chequeos, el objetivo es disminuir la intervención médica innecesaria, no el coste sanitario. Pero la Leal Oposición ve en este campo un filón para “quemar” al Partido en el Gobierno. Ya lo intentó con la gripe A en 2009, al pedir la vacuna para los 47 millones de españoles (el Ministerio “sólo” compró 13 millones, de los que se emplearon tres). En estos casos creo que sería buen tratamiento preventivo el obligar a comerse con patatas el equivalente en papel a los millones de euros que habrá que quemar al destruir las vacunas que “sobran”. Eche cuentas el lector, a siete euros la vacuna (diez veces lo que una vacuna normal contra la gripe, para una gripe diez veces menos mortífera).

Pero vayamos a los chequeos, extremadamente populares. “En Barcelona” se lo hacen al Rey y ¿quién va a ser menos que el Rey?. Luego, si el Ministerio quiere limitar/reducir/eliminar los chequeos, parece que el Ministerio quiere hacerlo para reducir costes. ¡Gran silogismo, fácil de entender y de vender!. La Leal Oposición se suma, pues, a la malicia sanitaria que promueve los chequeos con una mezcla peligrosa de buena intención, ignorancia, prevención y negocio.

Es de suponer que el chequeo-chequeo es el que ofrece TAC multicorte de todo el cuerpo, con estudio de la calcificación de las coronarias y colonoscopia virtual. Cinco TAC de este estilo irradian lo mismo que la bomba atómica en Hiroshima, sin añadir nada de nada positivo. Por supuesto, como mínimo se ofrece radiografía de tórax, que también tiene impacto en incremento de cánceres (y ninguna efectividad en el cribado de nada). Y se ofrecen ecografías y pruebas de esfuerzo y estudios de espirometría y análisis, y revisiones ginecológicas/urológicas y la exploración de cientos de “puntos”, con los falsos positivos y falsos negativos consiguientes. Es decir, resultados falsamente normales y falsamente anormales, en cuya “cascada” aclaratoria se quema salud a toneladas.

Bendito sea el intento de limitar/reducir/eliminar los chequeos. ¡Eso sí que es prevención!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA

Acta Sanitaria