El mirador

El Mirador (de Juan Gérvas). Callan, sabiendo.

Juan Gérvas vuelve sobre una de sus principales preocupaciones en estos tiempos de crisis, las consecuencias de ésta sobre la salud de las más desfavorecidos, por lo que la llama la atención el silencio de quienes, en sus ‘torres de marfil’, se muestran impasibles ante lo que sucede.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

Es típico hablar de la ‘torre de marfil’ para referirse a la situación de los privilegiados que se aíslan en su mundo y son insensibles a las necesidades de la población, de los Otros. El refugio en la ‘torre de marfil’ tiene explicaciones varias, incluyendo la comodidad y la cobardía. Es cómodo estar en situación privilegiada, por encima de la masa, sin mancharse las manos, sin ofender a nadie, sin compromiso personal, encerrados en la ‘torre de marfil’. Es de cobardes, también, ese encierro en la ‘torre de marfil’, ese miedo paralizante a la acción, ese evitar tomar partido, esa crítica a los que se equivocan por participar con los que lo necesitan, esa condescendencia altiva con los pecados y vicios de los que salen a partirse el pecho en la lucha diaria, ese asco ante el barro y la sangre que salpican a los que se comprometen. Desde la ‘torre de marfil’ los encerrados son capaces de explicar lo divino y lo humano, especialmente con carácter retroactivo. Se ve mucho de ello entre algunos economistas, ciegos ante la crisis económica, pero videntes para explicarla a toro pasado. Desde su ‘torre de marfil’ mantienen las formas, son políticamente correctos, escriben y hablan con afectación, adulan al poderoso, aconsejan silencio y moderación al comprometido, sugieren tranquilidad y contención a las masas. Se puede encontrar comportamiento semejante en algunos salubristas encerrados en ‘torres de marfil’ similares, desde el Ministerio de Sanidad a la Universidad y de ésta a las Consejerías y Servicios de Prevención y Promoción de la Salud, hermanados con algunos economistas de la salud y con algunos gestores que fueron médicos. Por supuesto, hay excepciones que salvan profesiones. La mayoría calla, sabiendo. Callaron con la gripe A y callan con la crisis económica y su impacto en la salud.

Oswaldo Guayasamín

El pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín no se encerró en ninguna ‘torre de marfil’. Al contrario. Dijo: ‘Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente’. Puede verse un mural de Guayasamín en el Aeropuerto de Barajas (Madrid), esa joya que quieren privatizar mientras dejan los aeropuertos deficitarios en manos públicas, para que los paguemos todos (decisión política que es expresión del conjunto de las respuestas a la crisis económica).

Oswaldo Guayasamín nació y vivió en Quito, en la miseria, en el seno de una familia indígena. Su vida se desarrolló entre 1919 y 1999. Murió en Baltimore (EEUU), dejando inconclusa su obra cumbre, La Capilla del Hombre, en Quito. Con ayudas varias se pudo inaugurar su primera fase en 2002. No le faltaron ayudas ni amigos a Oswaldo Guayasamín, desde el mundo comunista al capitalista. Uno de sus primeros trabajos, La Edad de la Ira, le dio a conocer en el mundo entero. Expresaba su rabia ante los fracasos políticos y económicos, con su impacto en la desigualdad social, en los pobres y excluidos. Su arte es expresionista y lo empleó para lograr un realismo social políticamente incorrecto. Sabía y no callaba.

Walden Dos (y Uno)

Es Walden Dos una novela de ciencia ficción. La publicó Burrhus Frederic Skinner en 1948. Siendo psicólogo conductista, la novela relata un mundo científicamente construido en el que se controlan los instintos y las emociones para que el individuo sea feliz mientras contribuye al progreso de la comunidad. Vivió Burrhus Frederic Skinner entre 1904 y 1990, en EEUU. Dio título a su novela a partir del relato de su compatriota, Henry David Thoreau, Walden, la vida en los bosques, publicado en 1854. Su autor resumió el retiro y supervivencia en el aislamiento durante dos años, dos meses y dos días en un bosque de Concord (Massachusets), junto al lago Walden (un ibón, un lago de origen glaciar). En cierta forma, Henry David Thoreau fue el primer ecologista (con un fuerte componente de ascetismo y de integridad moral). Además, publicó Desobediencia civil como expresión de su rechazo al pago de impuestos que servían para financiar la guerra contra Méjico y el esclavismo. Un amigo pagó la fianza que le libró de la cárcel; su texto y su vida han tenido influencia que llega a nuestros días. Por ejemplo, influyó en Mahatma Gandhi (1869-1948), quien defendió y practicó la desobediencia civil en la India contra Gran Bretaña, hasta lograr su independencia. Tras ésta fue asesinado por un fundamentalista hindú que rechazaba su defensa de los indios musulmanes. También murió asesinado Martín Lutero King, sacerdote baptista que organizó y dio ejemplo a los negros estadounidenses para rechazar las leyes segregacionistas mediante la desobediencia civil. Lo mató un fundamentalista blanco en 1968. Es peligroso salir de la ‘torre de marfil’, es peligroso comprometerse.

Claptrap (‘burradas, disparates’)

Como tal conjunto de burradas y disparates del Ministerio de Sanidad inglés titula el editorial de la revista The Lancet el comentario sobre el informe acerca del fracaso de los laboristas respecto a las desigualdades en salud. Dicho informe lo firma una diputada laborista, Margaret Hodge, que ha examinado la decrepitud de todos los niveles del Servicio Nacional de Salud en los 13 años de gobierno de su propio partido. El Partido Laborista consiguió el poder en 1997, y uno de sus objetivos era disminuir la desigualdad social. El Partido Conservador odia hasta tal extremo este asunto que no habla de ‘desigualdades’ sino de ‘variaciones’ en salud. Pero el resultado de la política de ambos partidos es similar, el fracaso en poner remedio a la injusta distribución de la salud, a los injustos determinantes que conllevan peor salud y mayor mortalidad precoz evitable entre los miembros de la clase baja.

El editorial de la revista The Lancet no deja títere con cabeza. Se pregunta, obviamente, por los médicos. Por los profesionales que callan sabiendo. Se contesta a sí mismo con dureza, pues considera que los médicos se concentran en lograr mejoras en su remuneración y renuncian a su responsabilidad respecto a la salud de la población. Viven en su ‘torre de marfil’, concentrados en la apariencia de la prestación de servicios necesarios para sus pacientes.

Crisis económica (y sanitaria)

La crisis económica, la Depresión, empobrece a la población. Curiosamente, las respuestas a la crisis pasan por ‘castigar’ a funcionarios, pensionistas, familias, desempleados y trabajadores. Frente a la crisis no se pretende la mejora de la eficiencia, ni la promoción de la solidaridad, ni el compromiso de ricos y pobres, ni el reforzamiento de las redes sociales. Sencillamente se ‘hacen los deberes’ que marcan los especuladores, a los que llaman ‘el mercado’, y se toman decisiones continuas que aumentan la desigualdad en salud. Callan los que saben, y apenas se debate sobre las consecuencias sanitarias del cambio de los determinantes de salud. Parece que el debate y el estudio sobre determinantes de salud fueran cuestiones puramente académicas, de la ‘torre de marfil’. Sabemos sin lugar a dudas que el empobrecimiento de la población y el aumento de la desigualdad en riqueza tendrá un impacto tremendo en la salud de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Pero nunca se habla de ello, nunca se valoran los daños.

¿Qué cabe hacer? La disidencia política es arma poderosa. La quiebra consciente de la legalidad vigente es una obligación moral de los médicos si queremos frenar las consecuencias de la crisis (y de sus repuestas) en la salud de los pacientes y de la población. La desobediencia civil, la insumisión leal, la protesta pacífica, pública y no violenta, es la respuesta que exige una situación disparatada en la que los políticos obran en contra del mejor interés de sus representados.

No podemos ni deberíamos refugiarnos en la comodidad y en la cobardía de la ‘torre de marfil’.

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General Rural y promotor del Equipo CESCA

Acta Sanitaria

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