Apunte del día

El escaso recorrido de la Ley de Autonomía del Paciente: las voluntades anticipadas

El premio nacional de Derecho Sanitario, concedido en esta su tercera edición a un trabajo sobre las voluntades anticipadas (o instrucciones previas), ha puesto de manifiesto el escaso recorrido de la Ley de Autonomía del Paciente en un campo que se consideró de gran interés por sus promotores. Trece años después de su entrada en vigor, pues la ley entró en vigor en mayo de 2003, no llega a un cuatro por mil el número de ciudadanos que han firmado y registrado cómo quieren que les traten médicamente cuando no estén capacitados para hacerlo.

No cabe duda que la ley ha sido fundamental en hacer realidad la autonomía del paciente a la hora de tomar una decisión y hacerla patente en el consentimiento informado, así como en el hecho de que la información que se le facilita sea lo más comprensible posible. Sin embargo, habrá que saber por qué no ha tenido el mismo recorrido lo relacionado con las voluntades anticipadas o instrucciones previas. (En Madrid, según su consejero de Sanidad, parece obedecer a las dificultades para hacer posible el registro, al haberse habilitado un solo punto para hacerlo y, ahora, están en trámite de corregirlo).

Soy testigo de que había mucha confianza depositada en el gran gran desarrollo del reconocimiento de tales instrucciones previas. Y aunque las Comunidades Autónomas fueron aprobando sus normativas para hacerlas posibles en sus ámbitos de competencia, lo cierto que se tropezó con muchas trabas, como sucedió con la puesta en marcha del Registro Central en el Ministerio de Sanidad.

De todos modos, no se ha avanzado lo suficiente. En un momento en que, desde algunos ámbitos, no deja de abogarse por el reconocimiento de la muerte digna, habría que insistir sobre lo que ya está reconocido y que, entre otras, cosas pueden impedir el encarnizamiento terapéutico cuando uno, por su estado mental, no pueda oponerse personalmente al mismo.

Y un apunte final: los autores del estudio premiado se oponen radicalmente a que, en este campo, se utilice el término de testamento vital, pues el testamento es para después de muerto.

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

1 Comentario

  1. AUXI says:

    A mí me gustaría poder hacer las voluntades anticipadas dadas mis enfermedades, vivo en Barcelona y no sé qué debo hacer, tendría que ser algo que le dices a tu médico de cabecera? a quién debes decir tus voluntades anticipadas?

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