Política y Sociedad

El Congreso Internacional de Alzheimer ofrece nueva esperanza con terapias farmacológicas y no farmacológicas

Sandra Barral, Kenneth Kosik, Ken Sakamura y Alison Goate

Sandra Barral, Kenneth Kosik, Ken Sakamura y Alison Goate

El congreso, que se unió ante la idea común de retrasar lo máximo posible los síntomas para poder reducir el número de enfermos futuros, también se articuló en torno a la idea de apoyar en todo lo necesario a las familias y trabajar muldisciplinariamente para lograr la mejor calidad de vida alcanzable para las personas con Demencia tipo Alzheimer y otras patologías similares.

Más que fármacos

La parte sociosanitaria del encuentro atrajo a millar y medio de personas en un afán compartido de actualizar los conocimientos disponibles en la materia. Los contenidos de las ponencias se dividieron entre el enfoque metodológico que deben tener las terapias no farmacológicas y las soluciones adaptables actualmente en Arquitectura y Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a los entornos de los pacientes con Alzheimer. Entre los primeros, Peter Whitehouse expuso sus experiencias intergeneracionales, al trabajar con pacientes ancianos y niños. Para Whitehouse, la terapia debe ser un aprendizaje vital en el que esos dos extremos de la vida de la persona pueden beneficiarse mutuamente.



Contó su caso, Richard Taylor, quien fue diagnosticado de Alzheimer a los 58 años. Taylor defendió que la lucha contra la enfermedad es un gran esfuerzo por reafirmar la propia identidad a pesar del deterioro cognitivo. Desde su doble vertiente como paciente e investigador, Taylor reclamó más medios para las terapias no farmacológicas y no tantos para medicinas. Por su parte, Bob Woods aseguró que el trabajo familiar es capaz de detener o al menos retrasar el deterioro cognitivo. Para Woods es preciso entrenar las actitudes para mejorar las experiencias. Todos estos investigadores animaron a la población a reducir los estigmas y, tal como dijo María Isabel González Ingelmo, responsable de la parte psicosocial del congreso, a trabajar para que los pacientes recuperen su funcionalidad y por tanto su autoestima.

En cuanto a las soluciones arquitectónicas, los arquitectos Lamela, Feddersen y Del Río, entre otros, expusieron sus nuevas actuaciones en materia de accesibilidad y habitabilidad. En lo tocante a las TIC, nuevas tecnologías de la información y la comunicación, Cristina Rodríguez Porrero presentó a Ken Sakamura, experto japonés en adaptar las nuevas tecnologías a la vida de las personas con discapacidad.

Esperanza en la Genética

La parte del congreso dedicada a las últimas investigaciones, básicas y clínicas, aportaron nuevas luces acerca del enfoque terapéutico que está experimentando la enfermedad en los países desarrollados. Por ejemplo, Dale Schenk, de la farmacéutica Elan, defendió la conveniencia de Bapineuzumab en enfermos con Alzheimer; no obstante, y ante la falta de medicación concluyente, los momentos más interesantes en cuanto a investigación médica se concentraron en las vías diagnósticas que existen actualmente, teniendo en cuenta que el diagnóstico más seguro actualmente es la necrosia post mortem. En ese sentido, la A(beta)42 amieloide se presentó como un buen biomarcador en fases asintomáticas de la enfermedad, mientras que la T-tau y la P-tau confirman ya la patología en sintonía con declive cognitivo. Para ello, Bruno Dubois planteó como objetivo clínico del diagnóstico que este se pueda realizar en vivo y mediante técnicas clínicas y de biomarcación. También mereció general aplauso la intervención de Dennis Selkoe, quien expuso sus experiencias de recuerdo en ratas y mostró diagramas sinápticos comparativos entre neuronas sanas y enfermas.

En lo tocante a la genética, Alison Goate disertó sobre los riesgos de padecer Alzheimer en función de los antecedentes familiares. Alison vino a confirmar que el papel diagnóstico del CSF Tau y del A(beta)42 son biomarcadores genéticos relacionados con la Demencia tipo Alzheimer. Por su parte, la investigadora Sandra Bernal se preguntó sobre la combinación de factores que pueden aumentar el riesgo de padecer la enfermedad. Causó también general interés la exposición de Kenneth Kosik. Este investigador californiano relató el caso de sus investigaciones en el medio agrario de Colombia. Junto al médico local, el doctor Lopera, Kosik aseguró estar tras la pista de una mutación genética en familias numerosas de ciertas poblaciones próximas a Medellín. De confirmarse las investigaciones de Kosik, la genética tendría que jugar un papel determinante en la prevención del Alzheimer y su diagnóstico precoz.

Luis Ximénez

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