Punto de vista el cobre facilita la absorción y el transporte del hierro en la sangre

El cobre, un gran aporte nutricional desconocido

Vivimos en una sociedad que cada vez está más concienciada de los beneficios que reporta en nuestro organismo un estilo de vida saludable, basado, entre otros, en unos buenos hábitos alimenticios, con una dieta equilibrada, variada y que sea rica en todos los nutrientes que son necesarios. Entre estos nutrientes, el cobre desempeña un papel fundamental, aunque sea para la ciudadanía en general un gran desconocido frente a otros elementos como el potasio o el hierro.

El cobre contribuye a mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos, con lo que ayuda a regular la presión en sangre

Una anemia causada por una deficiencia de hierro es una enfermedad común sobre la que todos hemos oído hablar alguna vez, pero lo que no es de conocimiento público es que el cobre facilita la absorción y el transporte del hierro en la sangre. Ésta es una de las razones por las que, junto al zinc, estos tres elementos conforman una “tríada” que tiene que estar presente en toda dieta saludable.

No es éste el único beneficio de la ingesta de cobre para el sistema vascular: este mineral contribuye a mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos, con lo que ayuda a regular la presión en sangre. De esta manera, está colaborando a que haya un menor riesgo de arterioesclerosis e hipertensión.

Cerebro, corazón, huesos, piel y embarazo

En lo que se refiere al cerebro y al sistema nervioso, el cobre es necesario para la formación de la mielina, además de facilitar la comunicación entre las células nerviosas. En cuanto al corazón, se ha demostrado que una deficiencia de cobre puede causar trastornos en el músculo cardíaco.

El cobre favorece asimismo la producción de la elastina y el colágeno, que no sólo son dos agentes cohesionadores de las células que forman las paredes del corazón, sino que además aportan elasticidad y un buen tono a nuestra piel. El cobre también interviene en la formación de la melanina, la protección solar natural que todos necesitamos.

La ingesta de cobre es posible y fácil de realizar si seguimos las pautas básicas de una dieta saludable

En lo que se refiere a los huesos, el cobre influye tanto en la buena formación de los huesos y los cartílagos en la infancia y en la juventud, como en la prevención de la osteoporosis post menopaúsica y en las fracturas óseas de los ancianos.

En el caso de las embarazadas, una deficiencia de cobre puede influir en un correcto desarrollo embrionario. Por ello, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta diaria de cobre de 1,5 miligramos para mujeres embarazadas o en lactancia (al igual que para los hombres adultos). Para el resto de las mujeres adultas, la cantidad recomendada es de 1,3 miligramos, mientras que para los niños es de 1 miligramo al día.

Marisco, chocolate, vino, frutos secos y legumbres

¿Y cómo sabemos si hemos incorporado a nuestra alimentación los elementos que contienen una mayor cantidad de cobre para llegar a esa ingesta diaria recomendada por las autoridades sanitarias? La respuesta es sencilla: el cobre está presente en todos aquellos alimentos que conforman una dieta sana y equilibrada. Esto es, frutas, verduras, legumbres, cereales, carnes, pescados y frutos secos. Además, también lo podemos encontrar en alguno de esos caprichos que nos permitimos de vez en cuando: mariscos (especialmente en las ostras), vino blanco o el chocolate negro.

De esta manera, la ingesta de cobre es posible y fácil de realizar si seguimos las pautas básicas de una dieta saludable. Y con ello, nos podremos beneficiar no sólo de un buen aspecto físico, sino que además estaremos contribuyendo a potenciar un óptimo funcionamiento de varios de los sistemas fundamentales y órganos vitales de nuestro cuerpo.

Diego García Carvajal

Director de la Oficina del Instituto Europeo del Cobre en España

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