Industria farmacéutica Medicamento de Gedeon Richter

El cloruro de decualinio, alternativa “eficaz” y “de amplio espectro” en vaginosis bacterianas

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— Madrid 17 Feb, 2017 - 5:28 pm

El ‘Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (SAMEM)‘ ha albergado la mesa ‘Tratamiento no antibiótico de la vaginosis bacteriana con cloruro de decualinio‘, en la que se expuso que este fármaco del laboratorio Gedeon Richter “se consolida como alternativa eficaz, no antibiótica y de amplio espectro” para tratar esta afección.

samem_gedeonLos presentes en este encuentro desarrollado en Madrid por XVII ocasión indicaron que “uno de los principales motivos de consulta ginecológica tanto en Atención Primaria, como Especializada son las infecciones vaginales”. “Las más prevalentes son las vaginosis bacterianas, que representan aproximadamente un 40 por ciento de todas las infecciones que alteran la vagina, afectan a mujeres jóvenes en edad fértil y están ligadas, sobre todo, a factores sexuales como coitos frecuentes”, señalaron.

“Los ginecólogos somos conscientes de su importancia porque es un motivo de consulta frecuente y, aunque no presenten síntomas urgentes como prurito, inflamación o eritema, que sí se dan en tricomoniasis o candidiasis, es una patología muy molesta para la paciente que sí presenta leucorrea, un aumento del flujo vaginal con cambios en su consistencia y mal olor”, sostuvo la miembro del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Infanta Leonor de la capital española, la doctora, Verónica Sobrino.

A juicio de esta profesional sanitaria, “muchas mujeres, incluso, no consultan por no presentar síntomas, aunque, cuando les preguntas, sí reconocen aumento de flujo y mal olor”. “Hay que explicarles, entonces, que no es falta de higiene o una infección de transmisión sexual, sino que se trata de un desequilibrio de la flora vaginal, que tiene un tratamiento sencillo que puede mejorarles mucho la calidad de vida”, subrayó.

“Frente a los tratamientos antibióticos tradicionales, los ginecólogos han incorporado a su arsenal terapéutico una alternativa eficaz, con un alto nivel de evidencia científica, el cloruro de decualinio, comercializado como Fluomizin 10 mg comprimidos vaginales, un nuevo fármaco no antibiótico, con actividad bactericida rápida y un amplio espectro de acción, que incluye bacterias anaerobias, aerobias Gram+ y Gram-, hongos y protozoos”, continuaron los profesionales asistentes a la cita.

En este contexto, Verónica Sobrino manifestó que “desde que se descubrió la microbiota vaginal, el concepto de vaginosis ha evolucionado”. “Al principio se creía que era una enfermedad monomicrobiana causada por Gardnerella, pero hoy se sabe que es una alteración de los lactobacilos de la flora vaginal y un sobrecrecimiento de patógenos, no sólo Gardnerella, sino también E.coli, Mobiluncus y Atopobium, éste último resistente a metronidazol, un tratamiento antibiótico tradicional para tratar las vaginosis bacterianas, y una de las causas de las recidivas postratamiento”, explicó.

Reduce la sintomatología a las entre 24 y 72 horas

“El cloruro de decualinio, al no ser un tratamiento antibiótico, sino un antiséptico local con una alta potencia antimicrobiana y una actividad bactericida rápida, reduce la sintomatología a las entre 24 y 72 horas tras su administración, permite una mejor recuperación de la flora vaginal y tiene una menor tasa de candidiasis vulvovaginal postratamiento comparado con el tratamiento de referencia, la clindamicina”, declaró, por su parte, la representante del Servicio de Ginecología y Obstetricia del también madrileño Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, la doctora Sara Cruz.

La miembro de este último centro hospitalario afirma en este sentido que “debido a su mecanismo de acción inespecífico, basado en un aumento de la permeabilidad celular y su posterior pérdida de la actividad enzimática y muerte celular, no se han reportado resistencias adquiridas al tratamiento, lo que junto al espectro de acción muy amplio y su efectividad frente a los patógenos vaginales más frecuentes, permite a los ginecólogos un mayor uso de este fármaco”.

“La tolerabilidad es muy buena por parte de las pacientes, incluso en el embarazo y la lactancia, debido a su efecto local a nivel vaginal con una absorción sistémica insignificante, lo cual evita que haya reacciones adversas sistémicas”, prosigue Sara Cruz, que concluye con la afirmación de que “los estudios clínicos y la experiencia clínica postcomercialización en otros países no han mostrado ningún efecto adverso en el embarazo, ni en la salud del feto o el recién nacido”.

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