Política y Sociedad Apuesta por la investigación en este ámbito

El CIBERSAM desmiente «la falsa creencia de que invertir en salud mental es menos rentable»

La Escuela Nacional de Sanidad ha acogido el ‘Encuentro entre Investigadores en Salud Mental, Pacientes y Familiares’, cita del Centro de Investigación Biomédica en Red en Salud Mental (CIBERSAM) en la que su director científico, el doctor Celso Arango, desmintió «la falsa creencia de que invertir en salud mental es menos rentable».

Celso Arango, Julio Zarco y Pilar Aparicio

Celso Arango, Julio Zarco y Pilar Aparicio

Este encuentro celebrado en Madrid cumplió su segunda edición bajo la organización también de la Confederación de Salud Mental, Mundo Bipolar y la Federación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), así como con la colaboración de la compañía farmacéutica Lundbeck. Una de los asistentes al mismo fue la directora de la institución anfitriona, la doctora Pilar Aparicio.

También participaron en el mencionado evento el director general de Coordinación de la Atención al Ciudadano y Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Julio Zarco; los miembros del CIBERSAM, los doctores Jerónimo Saiz, José Manuel Montes, Luis Gutiérrez, Ana González-Pinto, Julio Bobes, José Manuel Menchón y Miquel Bernardo; el representante de la Confederación Salud Mental España, Nel González Zapico; y la integrante de Mundo Bipolar, Guadalupe Morales.

«Las enfermedades del cerebro suponen un gasto en Europa de 797.000 millones de euros, los cuales fundamentalmente son costes indirectos», sostuvo Celso Arango, que declaró que «ello no siempre se traduce en inversión en investigación». En este punto, subrayó que existe «discrepancia» entre la incidencia de algunas enfermedades, como las infecciosas, y los trastornos mentales en cuanto a la misma y las partidas para estudiar ambas situaciones.

Amplios retornos al estudiar sobre ella

En este contexto, el representante del CIBERSAM afirmó que «el retorno de invertir un euro en diagnóstico precoz de los trastornos mentales es de 10,27 euros», mientras que en su prevención «sería de 18 euros». Además, puso de relieve «la reducción de costes sanitarios asociados a la comorbilidad» si se buscan «los mecanismos causales».

Celso Arango

Celso Arango

«Los beneficios económicos en relación con el coste de investigación son de un 37 por ciento anual en salud mental», continuó Arango, en referencia al estudio RAND, que cifra el retorno en el ámbito cardiovascular en un 39 por ciento. «Sólo el 13 por ciento de hombres jóvenes con trastorno mental y el 31 por ciento de mujeres jóvenes con trastorno mental reciben la atención que necesitan», recordó, no obstante.

Tras exponer que «Europa tiene uno de los mayores niveles de dotación de recursos para la salud mental del mundo» y tras afirmar que, «sin embargo, la alta carga y el impacto de los trastornos mentales en Europa seguirá aumentado», el también miembro del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de la capital de España manifestó que las enfermedades mentales «afectan al 38 por ciento de los ciudadanos europeos».

Arango destacó en este apartado el Proyecto Roamer, que liderado por el CIBERSAM, tiene como prioridades en el ámbito comunitario «la medición de la calidad a través de servicios; la aplicación de intervenciones seguras, innovadoras y eficaces; la prevención en la infancia y adolescencia; implicar a todas las partes interesadas en la investigación; compartir resultados y bases de datos; mantener redes de investigación interdisciplinaria; abordar cuestiones sociales; y la Medicina Personalizada».

Se necesita una estrategia en Europa

«Las enfermedades mentales son muy discapacitantes y están relacionadas con la exclusión social», por lo que «se necesita una estrategia en Europa coordinada, con diversidad de investigación», prosiguió el miembro del CIBERSAM, mientras que en este sentido, Julio Zarco manifestó que la Comunidad de Madrid tiene una línea en salud mental. «Hay que vertebrar el movimiento asociativo para vertebrar la información de la que dispone la sociedad», indicó este último.

jornada_cibersamA juicio del representante de la cartera sanitaria del Ejecutivo de esta comunidad autónoma, ésta tiene «un compromiso para mejorar la investigación en salud mental». Al respecto, destacó la estrategia para optimizar el diagnóstico precoz de las patologías relacionadas, «sobre todo en procesos psicóticos», al tiempo que señaló que «no se entiende la investigación sin el concurso activo del paciente».

«Hay que generar la estabilización de los investigadores», insistió Zarco, que añadió que se debe pensar en la Carrera Profesional para ellos y que considera que se debe incluir a la Atención Primaria dentro de los estudios. Para ello, Pilar Aparicio subrayó la importancia de la formación, así como «la de los pacientes y familiares, para su empoderamiento y capacidad de decidir».

Influencia de los genes y los factores ambientales

José Manuel Montes, que incidió en la necesidad de investigar «para mejorar la calidad de vida», pasó el testigo a Luis Gutiérrez, que como ejemplo, indicó que «el 1 por ciento de la población general está en riesgo de padecer esquizofrenia», que en los familiares aumenta a consecuencia de los genes. «Hay una influencia muy importante de los genes, pero no es total», resolvió, al tiempo que señaló que, en genética molecular, se buscan «genes condicionantes que pueden predisponer a la enfermedad».

cibersam_jornadaAunque existen factores ambientales que también ayudan a la aparición de las patologías mentales, éstos «son difíciles de medir», explicó este profesional sanitario, mientras que Ana González-Pinto se centró en uno de ellos: el cannabis. Sobre el mismo, sostuvo que «los pacientes consideran que hay drogas blandas que no hacen daño», lo que desdeñó.

«Se debe luchar contra el consumo de cannabis», enfatizó la también presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), que agregó que esta droga, «en personas vulnerables, tiene un efecto diferente». «El cannabis aumenta el riesgo de desarrollo de enfermedad mental, disminuye el bienestar y el rendimiento intelectual, y empeora la evolución de la enfermedad, si ésta ya ha aparecido», concluyó.

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