Política y Sociedad Sólo el 8,95% tendrá plaza

El EIR perdió casi 8.000 inscritos en cinco años por el “fraude” de las especialidades

Los listados definitivos de inscritos al examen de Enfermero Residente Interno (EIR) han puesto de manifiesto el descenso radical que está sufriendo el número de enfermeras dispuestas a realizar esta prueba, que en el año 2013 fue de 19.575, mientras que en esta edición es de 7.841 menos, por lo que se sitúa en 11.734, lo que evidencia el “fraude” de la creación de especialidades, según indicó a Acta Sanitaria el asesor técnico del Consejo General de Enfermería, José Luis Cobos.

sanidad_gastoEste descenso ha sido progresivo. De 2013 a 2014 ya se registró un bajón pronunciado, al pasar de los 19.575 ya mencionados a 17.382, es decir, más de 2.000 inscritos menos, aunque el total siguiera siendo considerable.

En 2015 volvió a bajar en un poco más de un millar, situándose en 16.137, un descenso similar al experimentado en la siguiente convocatoria, en 2016, cuando fueron 14.916 los inscritos a este examen para acceder a una plaza de las siete especialidades que se ofrecen -Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona), de Salud Mental, del Trabajo, Pediátrica, Familiar y Comunitaria, y Geriátrica-.

La pasada convocatoria y la actual no son excepciones. En 2017 fueron ya sólo 13.513 los que incluyeron su nombre en los listados definitivos de admitidos y, para esta convocatoria, según los documentos oficiales publicados por la cartera sanitaria del Gobierno, son 11.734 los que están validados para realizar el examen. Es decir, en concreto, son 7.841 menos que hace cinco años.

Además, hay que tener en cuenta que estas cifras corresponden a los inscritos y no a los presentados al examen. Es habitual que el número final de quienes acuden a la prueba sea bastante inferior. Fue el caso del año 2013, precisamente, cuando se presentaron al EIR más de 4.000 enfermeras menos de las admitidas, y el del año pasado, cuando de los 13.513 que aparecían en los listados sólo acudieron 10.456.

Sigue habiendo pocas plazas

Por el contrario, las plazas destinadas a enfermeros residentes internos no han disminuido de manera notable en estos años, aunque el aumento tampoco haya sido tan grande como para parecer atractivo a los graduados en Enfermería. Así, en 2013, el número de plazas ofertadas fue de 963, de dos menos en 2014 (961) y otras tres menos en 2015 (959).

En 2016, el Ministerio de Sanidad aumentó ligeramente su oferta hasta las 968 para 14.916 aspirantes, por lo que sólo el 6,9 por ciento de los que realizaran el examen obtendría una plaza, en caso de presentarse todos. Al bajar el número de inscritos y subir la oferta de plazas hasta las 1.051 de este año -pasando por las 994 de 2017, año en el que más creció-, ese porcentaje crece hasta el 8,95 por ciento, aunque sigue siendo pobre.

Responsabilidad del Ministerio de Sanidad
José Luis Cobos

José Luis Cobos

Para el también director del Instituto Español de Investigación Enfermera, José Luis Cobos, el origen de este descenso tiene que buscarse en la “gran expectación” que se produjo ante la puesta en marcha de las especialidades de Enfermería. Esto provocó que en 2013 hubiera casi 20.000 inscritos, “casi el doble de lo que hay ahora”, y desde entonces “ha ido siempre descendiendo”.

“En un principio tuvimos la esperanza de que la creación de las especialidades se iba a trasladar a la realidad asistencial”, explica Cobos, que asegura que “eso no ha sido así” ya que las comunidades autónomas no han aplicado la creación de las especialidades y, por tanto, no hay puestos de trabajo para quienes durante el EIR se forman en ellas.

“Soy sincero, hay un fraude clarísimo”, prosigue el asesor del Consejo General de Enfermería, además de “una decepción” y “un engaño a la población, porque a pesar de la inversión en formación, el Ministerio de Sanidad no es capaz se trasladarla a la realidad asistencial”. “La gente está harta de ver cómo se crean plazas de formación”, pero no puestos de trabajo en aquello para lo que se han formado, lo que sería la clave de ese descenso en los graduados en Enfermería dispuestos a enfrentarse al examen.

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