Tecnología e Investigación estudio presidido por el Dr. José Luis Ballvé

Dos técnicas sencillas aplicadas en AP solucionarían el mareo producido por vértigo periférico

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— Barcelona 6 May, 2015 - 4:35 pm

Un estudio presidido por el Dr. José Luis Ballvé, médico de familia e investigador del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAP Jordi Gol), ha logrado demostrar la efectividad de dos técnicas que se utilizan en este nivel asistencial para resolver los síntomas del mareo producido por el vértigo periférico, que causa cerca de un 10% de las consultas en la Atención Primaria, AP; se estima que anualmente más de un 5% de la población de cualquier edad sufrirá algún episodio vertiginoso.

Según explica el Dr. Ballvé, “la consulta por mareo puede ser debida a casi cualquier enfermedad de cualquier sistema: neurológico, cardiológico, por anemias, efectos adversos de fármacos, problemas de salud mental (como ahora agorafobia, depresión, etc.), por lo tanto, es un tema muy adecuado para un médico generalista. Además, su diagnóstico es por interrogatorio (los síntomas) y por exploración física en la consulta y no requiere pruebas complementarias, analíticas, o de imagen”.

Asegura este especialista que la causa más frecuente de mareo atendida en las consultas de Atención Primaria es el vértigo y, de hecho, el 80% de estos pacientes presentan en concreto vértigo periférico, que es la sensación de que todo se mueve, de forma rotatoria, a nuestro alrededor y que puede durar desde días hasta unos minutos. La causa más frecuente del vértigo periférico es el vértigo posicional benigno.

Maniobras de colocación

En relación con los síntomas, el Dr. Ballvé señala que “la persona se despierta por la mañana y ya desde la cama ve que toda la habitación gira cuando se mueve o prueba a levantarse. Las vueltas que nota duran poco, pero cuando hace algún otro movimiento con la cabeza, las nota nuevamente. Durante el día, el paciente puede tener una sensación leve de inestabilidad y así que mueve la cabeza arriba o abajo vuelve a notar que todo gira. A veces, siente ganas de vomitar”.

En estos casos, el tratamiento más recomendado son las maniobras de colocación que se pueden hacer en pocos minutos en la consulta, y que lo que pretenden es movilizar las litiasis (formación de cálculos) de los canales semicirculares hasta el utrículo donde dejan de provocar síntomas. No es necesario ningún medicamento.

Sin embargo, prosigue Ballvé, “la bibliografía nacional e internacional y nuestra propia experiencia, ponen de manifiesto que ni las exploraciones diagnósticas, ni las terapéuticas, se realizan de forma rutinaria en las consultas de Atención Primaria o en las urgencias de los hospitales”. Por ello, el objetivo del estudio es demostrar cómo a través de dos maniobras sencillas (la maniobra diagnóstica Dix Hallpike y la terapéutica Epley) el médico de familia puede, de manera factible y eficaz, solucionar el vértigo posicional benigno de sus pacientes.

Detectar el tipo de vértigo

De hecho, el propio Dr. Ballvé explica que con estas técnicas “aparte de diagnosticar bien esta enfermedad en los pacientes, podremos detectar mejor el tipo de vértigo que nos consultan y, por tanto, cuando detectamos uno central, que es el tipo más peligroso, también lo hacemos antes”.

El estudio se realiza en dos centros de Atención Primaria, EAP Florida Norte y Sur del CAP Florida de Hospitalet de Llobregat (Barcelona) sobre una población asignada de 49.400 pacientes. El objetivo de trabajo, indica Ballvé, “es comprobar si la maniobra de colocación de Epley como tratamiento para el vértigo posicional benigno, realizada por médicos de Atención Primaria es eficaz a corto, medio y largo plazo. En los resultados de la maniobra Dix-Hallpike esperamos encontrar diferencias significativas (del 30% o más), entre el grupo de intervención y el grupo de control (al que se hace la maniobra simulada) y, también, en la mejora clínica de los pacientes”.

“De hecho”, concluye, “esperamos poder demostrar la eficacia de las técnicas de maniobra en la resolución de los síntomas del vértigo ya en la primera semana, lo que puede acortar mucho la evolución de esta enfermedad (con todo lo que ello supone de calidad de vida, disminución del tiempo de baja y reducción del consumo de fármacos). Además, estudiaremos la respuesta al cabo de un mes y de un año”.

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