Sanidad de Madrid se gasta en burocracia lo que ahorra en farmacia

Cuenta la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) que la gestión del cobro de los copagos en medicamentos a los pensionistas madrileños ha vuelto a poner en evidencia la incompetencia de los responsables de la Consejería de Sanidad de Madrid. Inicialmente se cobró el 10% de los medicamentos, dejando la devolución de las cantidades pagadas en exceso a una normativa que todavía no se ha producido. A partir de septiembre se estableció una “cartilla de racionamiento”, una cartulina que los pensionistas debían de recoger mensualmente en los centros de salud y los farmacéuticos sellar cada vez que se dispensaba un medicamento hasta alcanzar el tope establecido (8,18 o 60 €). Los inconvenientes del sistema estaban claros: el coste de las “cartillas” (estamos hablando de unos 18 millones de cartulinas anuales), los problemas de gestión (en los centros de salud las colas mensuales) y en las farmacias el sellado de los medicamentos dispensados. Además los posibles extravíos de la “cartilla”, y el hecho de que algunas farmacias cobran integro el 10% del último medicamento a pesar de se sobrepase el tope establecido. Pues bien, el asunto se ha hecho más abracadabrante porque, en octubre, la Comunidad de Madrid sustituyó las “cartillas de racionamiento” mensuales por un documento en papel (denominado documento de dispensación) que se da en los centros de salud y que tiene la ventaja de un formato que permite su uso durante 3 meses. Y ¿qué ha sucedido con las cartulinas anteriores?, Que unos cientos de miles, quizás millones de ellas, se almacenan en los centros de salud de la región, como puede verse en la fotografía adjunta y que acabarán en la basura. Y dado que la consejería le gusta presumir de los ahorros en la factura farmacéutica, debería dar a conocer cuánto ha gastado con su inútil invento.

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