Las incomprensibles prisas de AMYTS por desmarcarse de su abdicación ante la consejería de Sanidad

La decisión del sindicato médico AMYTS, de hacer pública la carta remitida al consejero de Sanidad de Madrid, para manifestar su decepción por la aplicación del acuerdo de ampliación horaria, ha sorprendido a propios y extraños. A aquéllos, porque habían sido muchos quienes no estaban de acuerdo con el sometimiento al modo de hacer de la consejería; y a los segundos, porque no se entiende que, para justificar una actuación, haya que romper con el principio de inviolabilidad de la correspondencia, que determina que el derecho a la difusión de una carta pertenece a su destinatario y no a su emisor. AMYTS podría haber manifestado de otra manera su desacuerdo sobre cómo la consejería está sirviéndose de la buena voluntad del sindicato al firmar el acuerdo de ampliación de horario. Incluso, utilizando el género epistolar; pero no una carta privada. Porque no esperará que vaya a tener respuesta.

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