El SESCAM da de baja en la lista de espera a una paciente porque no quiere operarse en la privada

— 14 May, 2015 - 4:23 pm

image__sescam_200_39594La Plataforma Ciudadana en Defensa de lo Público de Tarazona de la Mancha (Albacete) ha hecho público una carta de un vecino de la localidad en la cual denuncia la situación de su madre, que está pendiente de una operación de hernia desde diciembre de 2013, y que tras recibir de manera insistente desde el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) la opción de ser intervenida en una clínica de Madrid o de Murcia y negarse ella  ha recibido a finales del pasado mes de abril una carta del Sescam en la que se le comunica que ha sido dada de baja en el registro de la lista de espera “debido a renuncia voluntaria”.

 

2 Comentarios

  1. Luisa says:

    ¿Hasta cuándo vamos a aguantar estos desmanes?
    ¿Dónde está la inspección?
    ¿Y la responsabilidad de nuestros gestores?
    ¿Qué están haciendo con nuestra lograda sanidad pública?????

  2. Francisco Vinader Montaner says:

    Soy oftalmólogo, recién jubilado a mi pesar, porque me gustaba mi trabajo en la Sanidad Pública (en diferentes ambulatorios de Madrid a lo largo de mis 37 años y medio de actividad laboral, y sin haber trabajado nunca en la Sanidad Privada). En los últimos siete años trabajados en mi último centro de trabajo he estado remitiendo a distintos centros privados a pacientes para que se les operara de cataratas con menos demora (entre uno y dos meses), en lugar de hacerlo al hospital de referencia, con una demora de diez/doce meses. El paciente siempre tenía libertad para elegir una u otra opción, y si se decantaba por la segunda, sabía de antemano que tendría que esperar más tiempo para que se le operara en el hospital (es decir, la Sanidad Pública). Por descontado, también se les advertía de que los profesionales que operaban en los centros privados estaban igual de cualificados que los que operaban en el hospital, algo que, efectivamente, pude comprobar en mi experiencia clínica diaria. El resultado de esta inteligente, y racional, colaboración entre la Sanidad Pública y la Privada era que la mayoría de los pacientes operados en esta última estaban encantados de haber elegido dicha opción: calidad asistencial, tanto en el trato recibido como en eficacia terapéutica, y rapidez en la resolución de su problema visual. Por mis convicciones personales, nunca he querido dedicarme a la Medicina Privada, y estoy absolutamente en contra de la privatización encubierta de centros públicos con la única finalidad (también encubierta, por supuesto) de rentabilizar la asistencia sanitaria en beneficio de algunos políticos que anteponen la cifra de negocios a la calidad de dicha asistencia. Pero por lo que he expuesto con anterioridad, creo que no es justo demonizar sin más a la Sanidad Privada, que puede servir de apoyo a una Sanidad Pública sobresaturada precisamente por la ineptitud de sus gestores, quienes deberían invertir más recursos en personal y material sanitarios. Si estuviéramos en una economía socialista, se supone que sería el Estado quien proporcionaría tales recursos para que todos los ciudadanos recibieran una asistencia sanitaria adecuada y “gratuita” (las comillas las pongo porque dichos recursos procederían, al menos en parte, de los impuestos de los ciudadanos), por lo que no sería preciso recurrir a ninguna asistencia sanitaria privada, que no tendría ninguna razón de ser. Pero como estamos, nos pese o no, en una sociedad capitalista (o de libre mercado, como se dice ahora), lo más racional es potenciar la colaboración público/privada (no la privatización de lo público, insisto) para aprovechar al máximo todos los recursos disponibles en beneficio de los ciudadanos/pacientes, que es de lo que se trata.

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