Del renovado despotismo ilustrado de la Administración Pública

A la hora de gobernar, y dado que los nuevos gestores de la asistencia sanitaria parecen saberlo todo, han decidido sacar adelante las medidas para resolver los problemas sin contar con los representados. Basta analizar toda la información sobre el proyecto de reforma que lo hizo tan mal el Ministerio de Sanidad que, al final, tuvo que dar fe de sus errores en seis páginas del BOE, porque hasta había faltas significativas de sintaxis y ortografía. Y así sigue pasando; por ejemplo, después de los elogios que suelen hacer los políticos de los profesionales sanitarios, estos no dejan de quejarse de que no se les consulta a la hora de adoptar decisiones, como pueden ser la organización de los servicios mínimos en una jornada de huelga. Lamentable.

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