Política y Sociedad Uno de cada dos pacientes con trastorno bipolar recibe un diagnóstico inexacto

El diagnóstico por Trastorno Bipolar puede demorarse más de una década

La gravedad del Trastorno Bipolar no sólo radica en la propia naturaleza de la patología, sino también en que su diagnóstico casi siempre se demora más de una década e incluso entonces es erróneo en un 50 por ciento de los casos, según expusieron, este 4 de octubre, los coordinadores del simposio internacional ‘El trastorno bipolar, la enfermedad de las emociones, en el siglo XXI’.

Estos profesionales resumieron algunas de las conclusiones sobre esta patología, que suele empezar a los 19 años de edad, pero sólo es diagnosticada, y no en todos los casos, a los 30 años de vida del paciente, afectando negativamente su evolución posterior y su pronóstico.

Jerónimo Saiz Ruiz

Jerónimo Saiz Ruiz

Dos de cada cien ciudadanos

El psiquiatra del Hospital Universitario Ramón y Cajal y miembro de CIBERSAM en Madrid, doctor Jerónimo Saiz Ruiz, cifró la prevalencia del Trastorno Bipolar en un dos por ciento de la población española. Como descripción de la patología, explicó que cursa con alternancia de episodios carecterizados por fases maniacas de gran euforia y alegría desbordada y otras de profunda depresión y melancolía, por lo que, tradicionalmente, se ha denominando psicosis maniaco-depresiva.

En cuanto a su tipología, se refirió a los tipos 1 y 2; el primero es el que suele requerir acudir a urgencias o a ingresos en hospital de agudos, al entrar en conductas muy aparatosas, como, por ejemplo, llamadas de atención extremas, desnudarse en público, etc. Para su remedió, identificó el doctor Saiz como principal problema que el diagnóstico se retrasa más de diez años, perdiendo un tiempo precioso para intervenir farmacológicamente y mediante tratamientos psicoterapéuticos.

Daños cognitivos

También puso el acento el psiquiatra en que las sucesivas fases que padece el paciente, especialmente en las depresivas aunque también en las maniacas, producen daños cognitivos que suelen pasar desapercibidos y pueden derivar en problemas de discapacidad con el transcurso de los años.

Como alcance de la gravedad del trastorno, Saiz señaló los síntomas psicóticos que expresan la pérdida de contacto del paciente con la realidad, cuya evidencia depende en gran medida del contexto en el que tiene lugar el episodio y de la congruencia que guarde la conducta del paciente con el mismo entorno o situación, de forma que muchas veces las ideas de perjuicio o de persecución, entre otras, se sitúan claramente en el terreno de la psicosis.

Peligro de suicidio

En el siempre preocupante terreno del suicidio, el doctor Saiz avisó que existe un riesgo multipicado por 10 y 20 veces de que los pacientes con Trastorno Bipolar tipo 2, atenten contra su propia vida. Según el facultativo, esta categoría es más moderada en sus expresiones maniacas y depresivas que en el tipo 1, por lo que su identificación se hace menos evidente para el personal sanitario. Esto provoca infradiagnóstico y dificultades para prevenir las tendencias suicidas. No obstante, Saiz afirmó que las sales de litio resultan eficaces para reducir este riesgo.

Eduard Vieta

Eduard Vieta

Avances parciales

Jerónimo Saiz presentó al otro coordinador del simposio como una de las voces más autorizadas de la Psiquiatría mundial en materia de Psicoeducación, una de las estrategias psiológicas más eficaces frente a la bipolaridad. El psiquiatra del Hospital Clínic de la Universidad de Barcelona y responsable de CIBERSAM en Barcelona, doctor Eduard Vieta Pascual, señaló las ventajas de la rehabilitación funcional y la remediación cognitiva en la recuperación del paciente bipolar.

En general, Vieta estima que se puede lograr un control clínico sintomático del 50 por ciento, aunque en algunos casos no se puede volver a normalizar la vida social del paciente. Esta realidad se ve confirmada por la presencia del estigma que acompaña a la persona afectada. Según el psiquiatra, aún se tardarán varias décadas en poder dar una respuesta unitaria y efectiva al Trastorno Bipolar, aunque hasta ahora se ha avanzado mucho en la precisión de los diagnósticos y la definición de los casos concretos. De forma que, actualmente, existen muchas más etiquetas que añadir al término «bipolar».

Pacientes asistentes al simposio

Pacientes asistentes al simposio

Arsenal farmacológico sintomático

Vieta también explicó que hoy por hoy resulta difícil dar una respuesta farmacológica plena a la bipolaridad, porque la regulación natural de las emociones está mediatizada por cientos de procedimientos mentales que la terapéutica no puede abordar sin anular la capacidad emocional del paciente. Por ello, actualmente se utilizan reguladores del humor o del estado del ánimo, como el litio, ciertos antiepilépticos y algunos antimaniacos. En el caso de los antidepresivos, también se utilizan en fase depresiva, aunque nunca deben emplearse en solitario para tratar el trastorno en su conjunto, afirmó. A ello, añadió Vieta, que es precisamente el hecho de que muchos pacientes bipolares sean diagnosticados como depresivos, es que se debe que su diagnóstico correcto se retrase cuatro años más.

De la misma forma, los dos psiquiatras coordinadores destacaron el papel creciente que está adquiriendo la ketamina y algunos de sus derivados, por sus rápidos efectos. Rapidez de acción que en algunas clínicas de Estados Unidos está llevando al sobrediagnóstico, con el peligro de saltarse otros tratamientos más adecuados, señalaron.

Cannabis y otras consideraciones sociales

Tal como destacó Vieta, es necesario llegar a conocer biomarcadores que ataquen la base genética del trastorno y atajen los condicionantes ambientales que facilitan su aparición. No obstante, se mostró optimista al aseverar que los clínicos van con paso firme hacia una Psiquiatría de precisión, que permite perfilar mejor los tratamientos, al unir la experiencia clínica y las pruebas de farmacogenética. Según su opinión, ya se entró en una nueva era, para una mejor predicción terapéutica del trastorno.

Sin embargo, también alertó el psiquiatra del peligro que representa el consumo de Cannabis, al poder multiplicar por 2,5 veces las posibilidades de desarrollar Trastorno Bipolar. Se trata de un consumo más dañino cuanto más joven es el paciente potencial, aunque también exista una predisposición genética que acentúe la susceptibilidad, afirmó.

Igualmente señaló el psiquiatra catalán el problema de la deprivación de sueño en España, país de Europa en el que menos se duerme, tanto niños como adultos, y que podría ser causa de la activación de los genes de la bipolaridad. Un problema social que se añade al «terremoto» que la bipolaridad causa en las familias que lo padecen (a veces con varios miembros en la misma) y a la existencia de un altísimo porcentaje de población en situación penitenciaria con este trastorno.

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