El mirador

Derecho a la salud

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La última moda en el campo de la salud pública son los determinantes de salud, convertidos en nueva mina a agotar por quienes, ante lo que realmente pasa, miran para otro lado o, lo que es más grave, tratan de justificar recortes que sí que afectan a los ciudadanos. Porque, efectivamente, uno no tiene derecho a la salud, pues esta viene determinada por un factor genético; aunque sí se tiene derecho a su protección, y sobre ésta es donde recaen los recortes impuestos por los gestores políticos.

No hay nada peor que nacer en un lugar equivocado. Lo malo es que no podemos escoger (con la excepción de los bilbaínos, que sabemos “nacen donde quieren”). El lugar de nacimiento suele acompañarse de unas circunstancias que determinan nuestro ser y devenir.

 

La geografía es el destino, sin duda. Por supuesto, siempre hay hijos de diplomáticos y similares cuyo destino es el de sus padres, no el geográfico.

 

El común de los mortales no elige dónde nacer, ni en el sentido geográfico ni en el sentido cultural-familiar. Naces, sin más, y si puedes sobrevives, te reproduces y mueres. La vida, en su sentido biológico.

 

Por supuesto, nacer es ya todo un logro. La mayor parte de los óvulos fecundados acaban en el cubo de la basura, o en las cloacas. La Naturaleza filtra sus productos, y deja madurar a los más sanos, a los que cumplen con algunas normas básicas.

 

Es fundamental tener un genoma humano. Si tienes un genoma humano podrás llegar a ser humano. Por supuesto, los que tienen un genoma de rata pueden acabar siendo ratas. Y los de girasol, girasoles. Y los del virus del SIDA, pues eso. La genética manda.

 

Para ser humano necesitas un genoma humano, sobrellevar el filtro de la Naturaleza, que seas deseado y no abortado voluntariamente, que tu madre tenga características básicas mínimas, que se alimente adecuadamente, que no tome drogas en exceso, que no la radien innecesariamente, que no la mediquen imprudentemente y demás. Así visto, nacer humano es un milagro. Y lo es.

 

Por ejemplo, ahora se están implantando las pruebas de diagnóstico prenatal de anomalías cromosómicas, trastornos del tubo neural y demás. No ha habido casi debate social al respecto, ni casi debate científico, ni profesional, ni ético. Se implanta por decreto la “triple o cuádruple determinación”, y la mujer se enfrenta casi sin saberlo a tener que decidir si se hace una amniocentesis o una biopsia corial.

 

Es un juego de probabilidades macabro. En los mejores programas, el riesgo se considera alto por encima de 1/250. Es decir, se espera 1 caso de anomalía cierta de cada 250 embarazos “sospechosos” que se estudien. Pero el estudio consiguiente, la amniocentesis, provoca una tasa de aborto de hasta 1 de cada 100.

 

¡Pobres mujeres, continuamente expuestas a encarnizamiento diagnóstico y terapéutico…! Desde la vacuna contra el virus del papiloma humano a los programas de diagnóstico prenatal, pasando por las pruebas innecesarias en el embarazo y los cribados sin fundamento de cáncer de cuello de útero y de mama. Las feminoides confunden cantidad con calidad (a más atención ginecológica y médica, mejor; ¡qué error!). En ese sentido son “hembristas”, pues imitan a los machistas siempre obsesionados también con la cantidad, no con la calidad.

 

El yo y sus circunstancias

 

La frase de José Ortega y Gasset (Madrid, 1983-1955) fue en realidad en singular, en Meditaciones del Quijote (1914). Escribió: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Aludía a su doctrina del punto de vista, del subjetivismo, de la verdad como interpretación individual que sólo podría ser absoluta si fuera compartida por todos (o por dios). La vida es, en este sentido, un aceptar y cambiar el entorno, la circunstancia.

 

En plural, las circunstancias aluden a los determinantes de salud.

 

La moda 2010-12 en salud pública son los determinantes de salud. Está casi pasada de moda la seguridad del paciente, y ahora lo que viene ya con fuerza aplastante se refiere a determinantes de salud (con una historia antigua, pero olvidada). Los determinantes de salud darán de comer a una generación de especialistas en salud pública y alrededores; de esos que callan ante el encarnizamiento diagnóstico y terapéutico contra las mujeres. De esos que callan ante cualquier barbarie, sabiendo. Pero que cuando encuentran una mina, como la de los determinantes de salud, la explotan hasta agotarla, y en agotarla explotan a la sociedad. Se trata de cultivar su yo y sus circunstancias, y nada mejor que los determinantes de salud para viajar, dar clases, hacer seminarios, participar en congresos y ocupar puestos.

 

Cada moda recuerda a la previa en fuerza e inutilidad. Desde la triste definición de salud por la OMS, a su programa de “Salud para Todos en el Año 2000”, seguida de las pandemias aviares, los programas de calidad total y finalmente la seguridad del paciente. Todo bien hilado para explotar la mina hasta agotarla, como único objetivo. Se trata de la cantidad, no de la calidad (cantidad de privilegios para los que explotan las minas de moda, no calidad de vida de los que se podrían beneficiar).

 

Las circunstancias excepcionales

 

Nadie como el último Ministro de Fomento del PSOE, por utilizar un Decreto Ley en contra de los controladores aéreos, un Decreto Ley que eliminaba las bajas laborales y que obligaba a “devolver” los días de baja, fueran por gripe, por parto o por fractura de fémur. Dicho Ministro de Fomento está ahora en tribunales, con sospecha de corrupción. Utilizó a los controladores aéreos como chivos expiatorios, desclasados a los que nadie defendió frente al atropello, por sus sueldos. Por consecuencia, que diría su ex-jefe, militarizaron a España. Circunstancias excepcionales.

 

Tampoco defendió nadie a los trabajadores del Metro de Madrid, frente a la violencia de la actual Presidente de la Comunidad Autónoma, del PP. Por desclasados, por privilegiados. Ahora son los médicos generales-de familia interinos, con contratos leoninos. Circunstancias excepcionales.

 

¡Qué decir de los pensionistas y funcionarios, atropellados por el último Presidente de Gobierno del PSOE! Sus ingresos congelados y recortados, por privilegiados, por desclasados. Son circunstancias excepcionales, y los ingresos asegurados aseguran impunidad ante el maltrato. “Es la única alternativa”, dicen los políticos y callan ante los abusos de quienes de verdad mandan, sin explorar cosas tan sencillas como la eficiencia en el gasto, la disminución de los privilegios de los mismos políticos y la más justa distribución de la riqueza (¡eso de que los empresarios declaren menos ingresos que sus trabajadores…!).

 

En Cataluña hacen cirugía política sin anestesia, impasible el ademán. Aplican recortes inmisericordes en Sanidad, sin distinción de partes ni artes. Un corte por aquí, dos por allá, y más que te caerá. El Consejero de Sanidad, de CiU, recuerda aquello de que no hay derecho a la salud, de que el principal determinante es la biología genética. Lo dice como los del Tea Party de los EEUU, de ultraderecha y ultracristianos, para dar una visión individualista que rompa el sistema sanitario público de cobertura universal.

 

Desde luego, no hay derecho a la salud, y sin genética adecuada no hay salud. Tampoco hay derecho a la felicidad, ni a la paz interior, ni al amor, ni a la sensibilidad, ni a la alegría. Sí hay derecho a la protección (legislación), promoción (mejora), prevención (evitación) y atención (para curar y para acompañar, ayudar y rehabilitar frente a la enfermedad, y llegado el caso ante la muerte). Y estas cuatro actividades son las que destruye la política de CiU en Cataluña, y la del PP en Castilla-La Mancha, y la del PP en Madrid.

 

Juan GérvasCircunstancias excepcionales a las que se responden con medidas irracionales. En lugar de potenciar lo público, se pretende recordarnos lo obvio, la importancia básica del determinante genético en la salud. ¿Y los demás? ¿Qué decir del trabajo, de la vivienda, de la educación, de la justa distribución de la riqueza, de la profundización de la democracia, del bienestar colectivo, de la cultura, de un buen sistema sanitario público, por ejemplo?

 

Dicen media verdad. Mentirán dos veces cuando añadan la otra mitad. Son infiltrados del Tea Party, con su “¡sálvese el que pueda!” y su individualismo radical. Trabajan con cantidad, olvidan la calidad.

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria

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