Punto de vista

Crítica de la Fundación Bamberg a la propuesta de una nueva Ley General de Sanidad de la Fundación Alternativas

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El presidente de la Fundación Bamberg, Ignacio Para, después de haber analizado el reciente informe que, sobre la necesaria renovación de la Ley General de Sanidad, ha elaborado Javier Rey del Castillo y ha sido presentado por la Fundación Alternativas, ofrece su valoración crítica al mismo, al tiempo que refuerza el planteamiento de su Fundación, objeto de análisis crítico en el trabajo de Rey del Castillo.

Fundación BambergRecientemente la Fundación Alternativas, think tank del PSOE acaba de publicar un documento firmado por Javier Rey del Castillo en el que se reclama una nueva Ley General de Sanidad y en el que cita reiteradamente al Modelo de Futuro de Gestión de la Salud, elaborado por la Fundación Bamberg a partir de las aportaciones realizadas por numerosos expertos de diferentes disciplinas y de todo orden ideológico. En el citado documento se expresan opiniones que no responden a lo que el Modelo de la Fundación Bamberg propone realmente y qué es lo que se pretende lograr con el Modelo, que no es ni privatizar ni re-centralizar las competencias en Sanidad. En general, bajo un extenso preámbulo de más de cien páginas, dedica nueve páginas a la propuesta de cambio de la Ley General de Sanidad, cuyas enunciados sería necesario justificar y aclarar cómo sería el Modelo de comportamiento del Sistema Sanitario con la nueva Ley y qué resultados generaría.

 

No cambios, sino nuevo modelo

 

Respecto a la referencia al Modelo de Futuro de Gestión de la Salud elaborado por la Fundación Bamberg, hemos de significar que la propuesta de Bamberg no es de cambios en el modelo actual, sino que es una propuesta de un nuevo modelo y, como tal modelo, plantea un sistema completo y hay que entenderlo como tal, en el que, bajo el convencimiento de que la salud de la población es un objetivo estratégico de primer nivel para un país, se resuelven los problemas que ahora existen de universalidad, financiación, cohesión, equidad, accesibilidad, calidad, eficiencia e innovación. Establece unas reglas de juego que hacen que, siempre que se cumplan, el sistema mantendrá sus cualidades.

 

Ley sin desarrollar

 

La Ley General de Sanidad, en estos 25 años, no se desarrolló, estando aún vigente el antiguo Reglamento de la Seguridad Social. No hemos sido capaces de desarrollar la ley y su espíritu, con excepción de las Leyes de Cohesión y Calidad, tampoco desarrollada, y de Autonomía del Paciente, aprobadas ambas por consenso durante el mandato de Ana Pastor. Para que se cumplan los preceptos de una ley tiene que habilitarse un conjunto de reglamentos y órdenes administrativas que, de no producirse, relegan las leyes a meros actos declarativos. Tiene que haber voluntad de cumplirla y los gobiernos del PSOE no la han tenido.

 

Una nueva Ley General de Sanidad solo sería deseable una vez que se haya consensuado y decidido qué Modelo es el que se ha de seguir y cuáles serían los objetivos a alcanzar. Para eso la Fundación Bamberg expuso sus propuestas para debate en el informe que presentó el 25 de abril, fecha de su aniversario, y sigue trabajando para perfeccionarlo.

 

Instrumento de poder

 

En el contexto actual, la Sanidad se ha convertido en un instrumento de poder por los Gobiernos de las Comunidades Autónomas y se ha desarrollado un movimiento centrífugo extremadamente acelerado en aras de desarrollar ese poder político y económico. La búsqueda del voto ha llevado a algunas Comunidades a inversiones no necesarias, inversiones de lujo e inversiones ineficientes, hoy difícilmente sostenibles.

 

Y esto nos ha llevado a una situación actual de falta de trasparencia de los resultados en salud, ineficiencias derivadas del pago por actividad desarrollada y no por los resultados de la actividad, de la burocratización de las organizaciones sanitarias y de la limitación de los gestores a la hora de gestionar el personal. El régimen funcionarial al que están sometidos los profesionales sanitarios y la burocracia administrativa que impide una gestión económica y financiera razonable, conllevan a una falta de eficiencia, de equidad y de productividad del Sistema. En España tenemos una medicina excelente, pero nos engañemos cuando decimos que tenemos el mejor sistema sanitario del mundo, sobre todo ahora que nos damos cuenta de que, si no aumentamos sustancialmente su financiación, es insostenible.

 

Por la transformación del sistema

 

Ignacio Para Rodríguez-SantanaPor ello tenemos que liberarnos de dogmatismos, de condicionantes y de partidismos y poner a trabajar la imaginación y el sentido común. Apretarnos el cinturón y ponernos a trabajar en colaboración para poder transformar este sistema en un sistema diferente, que sea realmente equitativo y solidario entre todos los españoles, trasparente y eficiente, donde los ciudadanos puedan conocer y elegir libremente el centro y el médico que quiera que le atiendan y donde los profesionales se ilusionen por el trabajo que desarrollan, donde se establezcan condiciones para la continua innovación y mejora de la calidad y de los resultados, en un entorno de responsabilidad, de eficiencia y de sostenibilidad. Debemos crear el marco idóneo para que esto se desarrolle, sin excluir a nadie y sin despreciar ningún recurso, público o privado, aprovechando todas las oportunidades en aras de la salud de nuestros ciudadanos. Ante el sentido común no debe haber leyes que lo contradigan y será nuestro deber cambiarlas o hacer que se cambien.

 

Ignacio Para Rodríguez-Santana es Presidente de la Fundación Bamberg

 

Acta Sanitaria

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