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Cómo evitar que los pacientes sean el combustible del sistema sanitario.

En un momento en que no cesa de repetirse que el paciente es el centro del sistema sanitario, el autor pone de manifiesto aquellos aspectos en que, realmente, se hace girar al paciente en torno al sistema, en gran medida por una inadecuada utilización de los medios.

Los pacientes son el combustible del sistema sanitario

En mayo de 1968 los estudiantes de París iniciaron un movimiento de protesta al que se unieron los profesores, los obreros y el Partido Comunista. Los estudiantes tuvieron impacto nacional, con una huelga general inaudita, pero también impacto mundial y el eco agitó otros muchos otros lugares, incluso España bajo la dictadura fascista.

El movimiento revolucionario tenía mucho de crítica a un injusto mundo de consumo. Hubo lemas múltiples que se condensaron en graffitis ingeniosos, que todavía hoy se recuerdan. Por ejemplo:

Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años.
Prohibido prohibir.
Queremos las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicio de las estructuras.
Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo.
La imaginación al poder.
En los exámenes, responda con preguntas.
Queremos tener el placer de vivir y nunca más el mal de vivir.
Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta.
Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución.
Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor.

Entre los sociólogos de la salud también hubo una extraordinaria agitación revolucionaria. Un lema les recuerda: Los pacientes son el combustible del sistema sanitario.

Ejemplos de pacientes como combustible del sistema sanitario

Un sistema sanitario fuerte presta servicios de máxima calidad, mínima cantidad, con tecnología apropiada, por el profesional pertinente y en el momento y lugar adecuados

Sirva de ejemplo el incremento de cirugías de tiroides (extirpación de cáncer de tiroides) en Corea del Sur por la necesidad de amortizar los robots-cirujanos Da Vinci comprados en los hospitales. Es cuestión que afecta sobre todo a las mujeres, a las que se le extirpa el tiroides con la excusa del “cribado (diagnóstico precoz) del cáncer de tiroides”. Por el negocio se producen miles de sobrediagnósticos; es decir, miles de mujeres creen haber sido “salvadas” de morir por cáncer y la realidad es que casi todas ellas (el 90%) son “condenadas” a vivir atemorizadas por la posible recidiva. Además sufren graves daños como hipoparatiroidismo (al extirpar por error las glándulas paratiroides, que controlan el metabolismo del calcio) o quedan mudas por parálisis de las cuerdas vocales como efecto secundario de la intervención quirúrgica.
http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJMc1507622
http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1409841
https://www.actasanitaria.com/epidemia-de-cancer-de-tiroides-en-falso/

En otro ejemplo, la epidemia “silenciosa” de osteoporosis, y el encarnizamiento con las mujeres, de densitometrías y tratamientos farmacológicos que no hacen ningún bien. Por consecuencia, las fracturas no disminuyen, sino se incrementan. Crece, también, el negocio de industrias tecnológicas y farmacológicas, y de especialistas en ginecología y en traumatología/reumatología, en privado y en público. No teniendo ningún beneficio, las mujeres pueden sufrir graves daños, como osteonecrosis de mandíbula y tromboembolismo profundo
http://www.bmj.com/content/323/7316/795
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22618269
http://amf-semfyc.com/web/article_ver.php?id=1088
https://www.actasanitaria.com/la-arruga-es-bella-la-osteoporosis-tambien-evite-las-caidas-y-los-medicamentos-que-las-producen/

Los pacientes no deberían ser el combustible del sistema sanitario

El sistema sanitario se forma al agregar las distintas instituciones que tienen legalmente asignado la promoción, prevención y atención sanitaria. En parte incluye instituciones privadas pero en general predominan las instituciones públicas de atención primaria, hospitalaria y salud pública.
El ideal de la equidad entre humanos, en sanidad es lograr un sistema sanitario público de cobertura universal, que preste servicios según necesidad sin (o con pocos) copagos en el punto del servicio.

Tal sistema existe en muchos países, incluyendo todos los desarrollados. Sólo falta en Estados Unidos, y su población lo paga con sufrimiento evitable, tanto en enfermedades como en mortalidad. Bien lo expresan resultados como la impactante y creciente mortalidad materna (de 6,6 a 24 por 100.000 entre 1987 y 2014). A la mujer de clase alta la “atienden en exceso”, con cesáreas y partos instrumentalizados (por el negocio, para hacer caja) y a las mujeres de clase baja no las atienden (no es negocio)
https://www.actasanitaria.com/la-impactante-y-creciente-mortalidad-materna-en-estados-unidos/
http://www.huffingtonpost.com/entry/pregnancy-related-deaths-are-inexcusably-high-in-the-us_us_57b601d8e4b0b51733a20d56
http://www.nogracias.eu/2016/08/26/estados-unidos-no-es-el-ejemplo-a-seguir-en-politica-sanitaria-como-demuestra-su-creciente-mortalidad-materna/

Un sistema sanitario fuerte que respeta la dignidad del paciente y está a su servicio

Un sistema sanitario fuerte presta servicios de máxima calidad, mínima cantidad, con tecnología apropiada, por el profesional pertinente y en el momento y lugar adecuados (tan cerca de la casa del paciente como sea posible) http://equipocesca.org/gobierno-clinico-de-la-clinica-diaria/
http://equipocesca.org/incentivos-en-atencion-primaria-de-la-contencion-del-gasto-a-la-salud-de-la-poblacion/

Máxima calidad significa ofrecer al tiempo calidad científica, técnica y humana. No hay calidad en sanidad sin humanidad, sin respeto al paciente, y sin piedad con el mismo. En lo científico-técnico, calidad significa ofrecer el 100% de lo que el paciente precisa, y ofrecer el 0% de lo que el paciente no precisa. Este balance entre el 100% de lo necesario y el 0% de lo innecesario exige conocer a fondo la medicina que se ofrece y al paciente al que se le va a ofrecer.

Mínima cantidad significa el uso juicioso de los recursos, pues el exceso es siempre perjudicial. Por ejemplo, la vacuna del tétanos bien puesta en infancia-juventud no precisa recuerdo alguno hasta los 65 años, y por ello daña al paciente la re-vacunación cada diez años, sin ciencia. Mínima cantidad se refiere también al empleo proporcionado de los recursos; así, si en la amigdalitis hay que utilizar la penicilina, y el no utilizarla convierte al paciente en combustible de la industria farmacéutica (y del médico mal formado) que emplea otro antibiótico más potente pero innecesario. Por supuesto, atender con la mínima cantidad implica no practicar ninguna modalidad de “medicina defensiva” (ofensiva, en realidad).

Tecnología apropiada significa la adecuación entre el problema del enfermo y la respuesta del médico. Así, en un parto normal el empleo de la cesárea es un abuso de la tecnología que conlleva daños (respecto al parto vaginal, la cesárea multiplica por 5 la parada cardíaca, por 3 la histerectomía, por 3 la fiebre puerperal, y por 2 el tromboembolismo). También es abuso de la tecnología el uso innecesario y rutinario de la TAC en el diagnóstico de la apendicitis, más cómodo y “cierto” pues evita 12 apendicectomías innecesarias, pero añade una muerte por cáncer, por la radiación.

Profesional pertinente significa que se ajusta el problema del paciente a la capacitación del médico. Es absurdo, por ejemplo, que la sala de espera de la consulta de traumatología del hospital universitario esté copada por pacientes con dolor de espalda inespecífico; item más, que la consulta de melanomas del mismo hospital esté llena de pacientes con lunares “en revisión anual”. Implica utilizar al enfermo de combustible que haya consultas de enfermería con pacientes obesos, hipertensos y/o diabéticos “obedientes”, justo los que no necesitan atención pero son cómodos de atender.

Momento y lugar adecuados significa que el paciente no tenga que ir de allá para acá, y de acá para allá, con citas y recitas sin sentido, girando en una rueda infernal de idas y venidas a consultas, laboratorios, ventanillas y lugares, y pendiente de listas de espera que en mucho se explican porque benefician a los profesionales sanitarios. Deben ser los profesionales los que giren en torno al paciente; por ejemplo, ofreciendo múltiples servicios “a pie de cama”, en la propia habitación del hospital, o en la consulta, en el mismo momento de la misma, o en el domicilio del paciente, cuando no se puede desplazar.

Síntesis

Es posible ofrecer servicios de máxima calidad, mínima cantidad, con tecnología apropiada, por el profesional pertinente y en el momento y lugar adecuados (tan cerca de la casa del paciente como sea posible). Es decir, es posible respetar la dignidad del paciente y no convertirlo en el combustible del sistema sanitario.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

3 Comentarios

  1. jorge aguirre says:

    MAESTROOOOOOO

  2. jORGE CUNUHAY says:

    EXELENTE MAESTRO, SERIA LO IDEAL PERO SIEMPRE PRIMA LOS INTERESES ECONOMICOS Y EL DESCONOCIMIETO DE LOS QUE MANEJAN EL SISTEMA SANITARIO.

  3. Alberto Infante says:

    Excelente, artículo Juan. Como es habitual. Ignorancia culpable más interese inconfesables suele llevar a una mala medicina… Y al paciente como combustible.
    Abrazos
    Alberto

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