Tecnología e Investigación Según una investigación del CNIC

El colesterol LDL puede ser el responsable de la aterosclerosis en personas aparentemente sanas

— Madrid 12 Dic, 2017 - 10:27 am

Una investigación realizada en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y liderada por su director, el doctor Valentín Fuster, ha mostrado que el colesterol LDL es el responsable de que muchas personas aparentemente sanas, y que no tienen factores de riesgo cardiovasculares como hipertensión, tabaco, obesidad, dislipemia o diabetes, sufran infartos o ictus en la mediana edad.

Valentín Fuster

Valentín Fuster

Incluso en niveles considerados normales, esta institución científica apunta que “el LDL-C, después de la edad y el sexo masculino, es el principal predictor de tener placas de aterosclerosis en las arterias”. En este contexto, el estudio asegura que “el LDL-C es el principal factor sobre el que es posible actuar para evitar la aparición de dichas placas”.

La primera autora de esta investigación, la doctora Leticia Fernández-Friera, subraya que “a pesar de que la ausencia de estos factores de riesgo cardiovasculares clásicos se asocia con un bajo riesgo cardiovascular, se sabe que en esta población se producen infartos o ictus. Por ello, se necesita definir nuevos marcadores de aterosclerosis precoz en estos individuos aparentemente sanos”.

El objetivo principal del estudio fue definir predictores de aterosclerosis subclínica en este escenario. Así, los investigadores valoraron un parámetros biométricos, analíticos y de estilo de vida para definir la relación de dichos factores con la presencia de aterosclerosis en las arterias.

Antes de producirse los síntomas

Para los doctores Valentín Fuster y Javier Sanz, “la posibilidad de identificar a los sujetos con la enfermedad antes de que provoque síntomas podría reducir las complicaciones de la misma y traducirse en un ahorro social y económico enorme”.

En concreto, ambos facultativos del CNIC añaden que “el mayor impacto del proyecto aparecerá a largo plazo, a los 15 y 20 años de su inicio, cuando seamos capaces de asociar los hallazgos iniciales de este estudio con la evolución clínica de sus participantes”.

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