Tecnología e Investigación Según un estudio del CNIC

Cinco indicadores de salud son suficientes para predecir el riesgo cardiovascular en personas sanas

— Madrid 14 Nov, 2017 - 5:52 pm

Un estudio realizado en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha mostrado en entre sus conclusiones que cinco indicadores de salud cardiovascular, como son la presión arterial, actividad física, índice de masa corporal (IMC), consumo de fruta, verdura y de tabaco, son suficientes para predecir el riesgo cardiovascular en individuos sanos.

CNICA su vez, esta investigación refleja que la utilidad del índice Fuster-BEWAT, una herramienta desarrollada íntegramente por un equipo español liderado por el director general del CNIC, el doctor Valentín Fuster, para la evaluación del riesgo de aterosclerosis subclínica en entornos donde no se disponga de recursos materiales para la determinación de los niveles de colesterol y glucosa, ya que al contrario del método estándar basado en el índice de salud cardiovascular ideal (ICHS) no precisa análisis de sangre para su cálculo.

Sobre el estudio PESA-CNIC, la institución científica señala que se trata de una investigación prospectiva que incluye a más de 4.000 participantes de edad intermedia que evalúa la presencia y desarrollo de aterosclerosis subclínica gracias al empleo de técnicas de imagen innovadoras y su asociación con diversos factores moleculares y ambientales, incluyendo aquellos relacionados con el estilo de vida.

Una opción más práctica

Para el científico del Instituto de investigación i+12 del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, el doctor Héctor Bueno, “el índice Fuster-BEWAT puede considerarse una opción más práctica y económica para la promoción de la salud cardiovascular, especialmente en aquellas regiones con escasos recursos económicos, donde la carga de enfermedad cardiovascular está creciendo de manera más alarmante”.

Dada esta sencillez, el investigador del CNIC, el doctor Antonio Fernández, añade que “permitiría utilizar el índice Fuster-BEWAT para la educación en entornos no sanitarios, como escuelas o universidades, y como una herramienta para calcular los beneficios que el cambio de estilo de vida con el autocuidado puede suponer para individuos en riesgo o pacientes”. Por su parte, Valentín Fuster subraya que “la contribución al conocimiento científico y a la salud de la población en general de este estudio es de un valor incalculable”.

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