Política y Sociedad Apoyo de Farmaindustria, AESEG y BIOSIM al ciclo de ASEDEF por un pacto de Estado

Las industrias del medicamento denuncian la financiación insuficiente de la Sanidad

Durante la cuarta entrega del ciclo organizado por la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (ASEDEF) en relación con un Pacto de Estado por la Sanidad, las industrias del medicamento han denunciado una financiación insuficiente del Sistema Nacional de Salud (SNS), por lo que reclaman ser parte activa de dicho acuerdo nacional.

Como en las anteriores ediciones de este encuentro, inauguró el acto el presidente de la Real Academia Nacional de Farmacia (RAFN), el doctor Mariano Esteban, quien se alegró de volver a poner su institución al servicio de un Pacto por la Sanidad, como valor necesario para toda la sociedad. El evento contó con el patrocinio de los laboratorios farmacéuticos Pfizer y Gilead.

Mariano Avilés, Mariano Esteban y Mario Mingo

Mariano Avilés, Mariano Esteban y Mario Mingo

Un ciclo que va a más

El presidente de ASEDEF, Mariano Avilés, coincidió con el anfitrión al resaltar la importancia de poder celebrar un cuarto encuentro del ciclo ‘Nuestra contribución al Pacto de Estado por la sanidad’, dentro de los desafíos que plantea el futuro de la innovación.

Tras haber dado la voz al Senado, al Servicio de Salud de una comunidad autónoma emblemática, como es la del País Vasco, y a una Consejería de Hacienda, como fue la del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Mariano Avilés pasó el testigo a los responsables de las industrias del medicamento.

En la certeza de que todas esas industrias tienen mucho que aportar, el máximo representante de ASEDEF introdujo al ‘popular‘ Mario Mingo como moderador del debate. También tuvo unas palabras Avilés para Diego Martínez, relator de la asociación que levantó acta de la sesión, con objeto de publicar una obra que, en el futuro, será presentada en el escenario de una institución del Estado todavía por determinar.

Humberto Arnés

Humberto Arnés

Desde la industria innovadora

En primer lugar, se dirigió a los presentes el director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, cuya primera frase fue destinada a recordar que la industria del medicamento, como parte del sector sanitario, es un motor de la economía española y un directo responsable del prestigio del país en el mundo.

No obstante, el máximo responsable ejecutivo de la patronal farmacéutica abrió pronto el muestrario de los problemas del SNS al afirmar que la Sanidad española está insuficientemente financiada, con un déficit cuantificable en 10.000 millones de euros. Esta es una cifra que, en su opinión, amenaza los tres principios del sistema sanitario: la universalidad, la equidad y la calidad, con alcance posible a todo paciente que padezcan algún problema de salud, ahora o en el futuro.

Para Humberto Arnés, esas son las tensiones que cuestionan la sostenibilidad futura del sistema sanitario, donde su salvaguarda atañe tanto a los profesionales sanitarios como a las industrias de bienes y servicios para la salud, en un entorno tan descentralizado como el autonómico. La referida es una realidad económica y social que requiere de una adecuada vertebración, tal como añadió, posiblemente desde un perfil institucional mejor perfilado para el Consejo Interterritorial del SNS.

Fórmulas imaginativas

El director general de Farmaindustria instó a actuar con urgencia ante los problemas que plantea el envejecimiento de la población y la cronificación de las patologías, cuya respuesta vendrá, aseveró, de la genómica y la proteómica, revoluciones científico-técnicas cuyos altos costes iniciales, se verán compensados, a medio y largo plazo, por los grandes avances que supongan para la salud y el bienestar de las personas.

Abogó Arnés por optimizar líneas estratégicas, como el uso responsable de los medicamentos, con el respaldo imprescindible de un plan de adherencia a los tratamientos, aunque se mostró partidario, en primera instancia, de impulsar, a través de un Pacto de Estado, la adecuada medición de los resultados en salud de las diagnosis y terapias, al ser el reto más importante que se plantea para la Sanidad en los próximos años.

Luis Amaro, Jaume Pey y Mariano Esteban

Luis Amaro, Jaume Pey y Mariano Esteban

Optimismo realista

En modo alguno pesimista, el representante de Farmaindustria afirmó que España está bien posicionada para afrontar con éxito esos importantes desafíos, aunque para ello deba recurrir a soluciones imaginativas que permitan confrontar los costes efectivos de los recursos y los beneficios reales que hacen posibles aquellos.

Arnés considera, pues, que la eficiencia es necesaria, pero no suficiente, por eso hay que dotar a la Sanidad de los recursos que necesita y fijar presupuestos realistas, sin descartar a priori el estudio de nuevas tasas o impuestos. Como ejemplo de buen talante de su sector, fruto de la lealtad de la industria y la racionalidad de las dos partes firmantes, citó el pacto recientemente reeditado entre Farmaindustria y la Administración central.

Con la investigación pública

A una pregunta de la presidenta de la Fundación Salud 2000, Carmen González, el director general de Farmaindustria calculó que el sector dedica cada año 1.000 millones de euros a I+D, que se canalizan principalmente a través de los centros de investigación y los hospitales que prueban nuevas terapias en el SNS, lo que convierte a la industria innovadora en el principal dinamizador de la investigación pública que se hace en España. Por ello, habría que empezar a hablar de inversión farmacéutica, y no de gasto, dado el carácter de retorno de la inversión y ahorros en costes sanitarios que representa el medicamento, resumió.

Vertebración y Medicina Preventiva

Concluyó Arnés con la afirmación de que solo sería factible hablar de una financiación finalista de la Sanidad, sobre una adecuada vertebración institucional y una suficiente dotación de recursos y que cualquier copago que se adopte en el futuro deberá ser sensible a las capas desfavorecidas de la población. Todo ello, sin olvidar que la Medicina Preventiva es más efectiva cuanto son mejores los antihipertensivos, los antilipemiantes y los antidiabéticos, entre muchas otras familias de medicamentos.

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda

Consenso político y entre los agentes

Seguidamente, el director general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG), Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, razonó que la crisis ha evidenciado las fisuras estructurales del SNS, a pesar de su alto nivel de excelencia. Por ello, propuso el establecimiento de un plan para la Sanidad en el que las políticas coste-eficientes incluyan un apoyo decidido a favor de los genéricos, como garantes de acceso a las terapias y de la sostenibilidad del sistema sanitario.

Las mencionadas son unas políticas que deberían tener la necesaria continuidad en el tiempo, desde un consenso político previo y el posterior concierto a lograr entre los agentes dedicados a la salud de los ciudadanos, manifestó Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda.

Todo ello dentro de un plan realista de financiación, expuso el director general de AESEG, que permita hablar de igualdad de condiciones en todas las comunidades autónomas, con criterio de unidad de mercado, siempre con la mente puesta en que los genéricos ahorran anualmente 1.000 millones de euros que pueden ser dedicados a otros fines sanitarios, especialmente a impulsar la innovación terapéutica.

Por una mayor cohesión

En aras de una mayor cohesión del SNS, Rodríguez de la Cuerda postuló la creación de un Vademécum en el que quepan por propio derecho los medicamentos innovadores y los genéricos. Como ejemplo de ello, puso la simvastatina, que hoy permite tratar a 23 pacientes con el mismo coste que tenía tratar a uno solo, hace apenas 15 años.

Los referidos son argumentos que el responsable ejecutivo de AESEG considera suficientes para que los responsables políticos alcancen un Pacto de Estado por la Sanidad, en la certeza de que todos los agentes sectoriales harán rápidamente suyos los planteamientos renovadores que se adopten, tal como razonó.

Ahorros finalistas

Para dicho Pacto, propuso también Rodríguez de la Cuerda buscar ahorros financieros finalistas que permitan liberar recursos para una mejor financiación de futuros tratamientos innovadores, a lo que ayudará, estima, avanzar en la interoperabilidad de los sistemas de información e incluir a la Farmacia en el pacto estatal.

A imagen de Farmaindustria, el miembro de AESEG  afirmó que esta Asociación también desea un protocolo de colaboración con la Administración, a través de un acuerdo específico para los genéricos, un convenio que permitiría transferir rentas desde el sector al SNS, a cambio de medidas de estímulo al genérico. Todo ello en un marco de seguridad jurídica, predictibilidad y cumplimiento de las leyes nacionales a escala autonómica, algo que muchas veces no ocurre, según lamenta, y teniendo en cuenta que cualquier tipo de copago suele tener un alcance limitado en el tiempo.

Joaquín Rodrigo

Joaquín Rodrigo

Biosimilares y acceso incremental a las terapias

Durante su turno, el presidente de la Asociación Española de Biosimilares (BioSim), Joaquín Rodrigo, citó como hitos del Estado del Bienestar la promulgación de la Ley General de Sanidad, 14/198, que inició la reforma de la Sanidad en 1986, y el Pacto de Toledo, que sentó las bases del pacto social sobre las pensiones en España, tema actualmente vigente.

A continuación, Joaquín Rodrigo definió un biosimilar como la versión de un medicamento biotecnológico cuya patente ha expirado, en el que pequeñas variaciones físicas o químicas no suponen merma de las cualidades de calidad, eficacia y seguridad del primero. Este es un tipo de fármaco, añadió, con un extraordinario potencial para expandir el acceso a los tratamientos en el SNS, como así demostró, según afirmó, la entrada de Filgrastim en el mercado británico para el tratamiento de infecciones asociadas a determinados tipos de cáncer, ya que supuso hacer llegar dicha terapia a un 10 por ciento más de pacientes.

De 500 a 2.000 millones de euros

Rodrigo estableció en 500 millones de euros el ahorro logrado con los biosimilares disponibles en España, aunque adelantó que podrían llegar a los 2.000 millones de euros en los próximos años, en virtud del pipeline biotecnológico que caducará próximamente. Por esta razón, pidió que los biosimilares sean incluidos en un plan estratégico a discutir dentro del Consejo Interterritorial del SNS, con el objetivo de adecuar su financiación a su propia naturaleza, ya que no encaja bien en el actual sistema de precios de referencia. A ello, añadió la necesidad de incrementar la formación a los profesionales sanitarios sobre estos medicamentos, todavía rodeados de algunos mitos y falsos planteamientos, además de instruir en sus ventajas a la ciudadanía en su conjunto.

Sin cortoplacismos

Según el representante de BioSim, la nueva Ley de Contratación Pública, LCSP, podría favorecer la libre competencia dentro de los sistemas sanitarios, dando la oportunidad de poner en valor a los biosimilares, de manera que las comunidades autónomas puedan medir su efecto y conocer el impacto presupuestario de sus decisiones a escala regional. En ese aspecto, citó una herramienta destinada a calibrar el uso de biosimilares que, de momento, no está disponible, y que permitirá conocer de una vez los resultados en salud de las terapias biológicas y poder transitar del concepto de precio al de valor de los medicamentos a largo plazo. Desde su punto de vista, el cortoplacismo es contraproducente para las grandes inversiones que requieren los desarrollos biotecnológicos. Todo ello dentro de una Sanidad que debería tener los recursos que permite un PIB creciente, y no a la inversa, como ocurre en los últimos años, sentenció.

Jaume Pey

Jaume Pey

También desde el Autocuidado

Mario Mingo también dio turno de palabra al director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), Jaume Pey, quien aprovechó la oportunidad para resaltar el valor del sector del autocuidado, que ya supera los 6.000 millones de euros de facturación en España.

Para justificar la inclusión de su sector en un deseable Pacto de Estado por la Sanidad, Jaume Pey recordó que cada cinco puntos que se incrementa el autocuidado en la sociedad, el ahorro que logra el SNS alcanza los 3.800 millones de euros, al evitar tratamientos curativos y la cronificación de patologías.

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