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| 9 de Febrero de 2010 |
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| LA FADSP PONE EN MARCHA LA PLATAFORMA 'NOGRACIAS' PARA LIMPIAR LA SANIDAD DE LOS INTERESES DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA |
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 Joan Ramón Laporte |
Madrid 27/03/2008 Se ha presentado oficialmente la Plataforma "nogracias", surgida en el ámbito de la Sanidad Pública con la intención de conseguir un nuevo marco ético que permita cambiar las actuales relaciones entre la industria farmacéutica, las instituciones públicas y los profesionales sanitarios, sobre todo para evitar que los intereses de los laboratorios condicionen la actuación profesional de los médicos. |
La Plataforma "nogracias", promovida por la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública, FADSP, es fruto de un grupo de médicos del sistema sanitario por concienciar a los profesionales de la salud, a las administraciones públicas y a la sociedad acerca de la influencia que, en las dos ultimas décadas, la Industria Farmacéutica ha creado a través de un complejo entramado de intereses y una cultura de patrocinio en todo el sector de la Salud que interfiere con los valores y los fines propios del SNS.
Esta nueva organización fue presentada ayer en un acto en el que intervinieron su coordinador, Carlos Ponte, médico hospitalario de Asturias; el catedrático de Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Institut Catalá de Farmacología, Joan Ramón Laporte; el médico general de Canencia de la Sierra (Madrid) y miembro del Grupo de Estudios CESCA, Juan Gérvas, y la doctora del Hospital de Leganés y presidenta de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública, Carmen Ortiz.
Falta de independencia
Los ponentes denunciaron que la industria influye en el sector a través del control de la investigación de los nuevos medicamentos, de los sistemas de patentes, de un marketing agresivo sobre los centros académicos y de la formación y la practica individual de los médicos, un sector que cada vez está más acotado por los propios laboratorios, quienes financian la formación continuada de los médicos, "cuando debería ser la administración pública la que se encargase de esta tarea tan importante".
Según Carlos Ponte, como resultado de este poder, se generan unas relaciones que han llegado a ser calificadas de incestuosas, entre la Industria, la Administración, los médicos e incluso las asociaciones de pacientes, en un marco donde la Administración y los Médicos han tomado el camino fácil de asumir que los intereses de la industria, de los servicios sanitarios y de los pacientes son los mismos, cuando lo cierto es que las prácticas comerciales y las fuerzas del mercado no son equiparables a los objetivos y los valores éticos que se derivan del ejercicio del derecho a la salud.
Ponte criticó también que en la Administración Pública haya un actitud de dejación de funciones y de debilidad en sus organismos reguladores y, en los médicos, connivencia y seguidismo, motivo por el que la Plataforma propone la intervención responsable de la Administración, así como incluir a los profesionales en la buena práctica y en la independencia, reivindicando la transparencia como una necesidad primara que beneficiaria a todos, incluyendo, "paradójicamente", a la propia Industria que podría centrarse en los nuevos medicamentos y no en la corrupción del sector.

Regalos de los laboratorios
Por su parte, Joan Ramón Laporte explicó que la Industria Farmacéutica dedica entre un 30 y un 35 por ciento de su volumen de ventas a la promoción y publicidad de medicamentos, lo que supone unos 3.500-4.000 millones de euros al año en España, siendo esta actividad financiada por el Sistema Nacional de Salud, "lo que naturalmente es desgravable" para las compañías farmacéuticas, y obteniendo una promoción extra a través de actividades de formación médica continuada, "fenómeno que se está realizando de manera creciente".
Laporte señaló que la industria farmacéutica está llevando a cabo una gran promoción de sus medicamentos, dirigida sobre todo a los profesionales sanitarios con el objetivo de moldear sus hábitos y patrones de prescripción y dispensación mediante vehículos de promoción que suelen ser regalos, pago de viajes (o de otros bienes), o beneficios más sutiles, como son las actividades educativas o las inscripciones a congresos con todos los gastos pagados.
Yatrogenia por nuevos medicamentos
Según la Plataforma 'nogracias', las compañías farmacéuticas están preferentemente interesadas en vender sus nuevos productos, protegidos por patente y de precio más elevado. En este sentido, Laporte aseguró que España es el primer país de la UE y el segundo en el mundo en utilización de medicamentos con menos de 5 años de experiencia, lo que implica una repercusión negativa tanto económica como sanitaria, puesto que, en términos de yatrogenia, se han puesto de manifiesto graves problemas de seguridad de diversos medicamentos nuevos que han producido patologías como el infarto de miocardio, el accidente vascular cerebral, la muerte súbita por rofecoxib (Viox), el cáncer de mama, el tromboembolismo pulmonar por tratamiento hormonal sustitutivo, la morbimortalidad cardiovascular por epoetinas y las tendencias suicidas en niños y adolescentes por antidepresivos ISRS.
Laporte afirmó que llama la atención el hecho de que en España sólo Farmaindustria ha tomado la iniciativa de crear un código de buenas practicas para la promoción de los medicamentos que, según ésta, "garantiza que la promoción de medicamentos se lleva a cabo respetando los principios éticos de profesionalidad", mientras que las autoridades reguladoras y gestores del Sistema Nacional de Salud "prácticamente no han tomado iniciativas para afrontar de manera adecuada estas cuestiones, ni han exigido declaraciones de conflictos de intereses a los profesionales que forman parte de comités, subcomités y grupos de expertos que hacen recomendaciones sobre cuestiones relativas al uso de medicamentos en el propio sistema de salud".
Dejadez de Administración y Sociedades Científicas
Los portavoces de la Plataforma se refirieron también a las sociedades médicas, al considerar que tienen una situación parecida, "cuando no peor", al haber colaborado algunas de ellas con compañías farmacéuticas para la promoción de medicamentos concretos o para promover la invención o la exageración de nuevas enfermedades.
Juan Gervas aseveró que los médicos no pueden presentar a la industria (especialmente a la farmacéutica) como la "causa de la causa" de los abusos, pues ellos mismos forman parte del problema, especialmente los profesionales que se definen como "expertos" pero que están "llenos de conflictos de intereses" y que, en muchas ocasiones, "llevan los mensajes insanos industriales con mucha mayor eficacia que otros representantes menos ilustrados". "Es por esto que necesitamos un nuevo compromiso, un nuevo contrato social, que permita entre otras cosas elaborar una nueva conducta de relación de las industrias (farmacéutica, alimentaría, tecnológica, y de servicios, entre otras) a través de los pilares de la transparencia, la autonomía-independencia, y la proporcionalidad", explicó.
Además, Carmen Ortiz manifestó que uno de los objetivos fundamentales de esta Plataforma, propiciada por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), es situar un marco ético que permita poner en valor el ejercicio profesional, el uso racional de los medicamentos y el buen gobierno de las instituciones publicas, en el marco de la integración con organizaciones de diferentes países del mundo (cuyos fines se pueden ver en la Web www.nogracias.eu) para defender la practica de la medicina basada en la evidencia científica y no en la promoción farmacéutica.
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