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| 9 de Febrero de 2010 |
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| PUNTO DE VISTA: LA SANIDAD, LA GRAN OLVIDADA EN EL DEBATE ELECTORAL |
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 Juan Simó Miñana |
Madrid 13/02/2008 Juan Simó Miñana, representante de la Plataforma 10 Minutos en la Comunidad Valenciana, considera que se habla poco de sanidad en el debate electoral, al tiempo que subraya la contradicción existente entre la defensa que se hace del sistema sanitario público y la opción por la privada. |
"Vivimos en un país con una democracia reciente, francamente mejorable cuando nos comparamos con otros de larga tradición democrática como Reino Unido o Suecia. En países como estos, la sanidad tiene un lugar importante en la agenda política; en el nuestro, no tanto. En España, los políticos hablan de sanidad sólo en periodo electoral y, últimamente, ni eso. Y uno se atrevería a más: nuestros políticos hablan de sanidad sólo cuando la pueden utilizar como arma arrojadiza frente al contrincante político en una dialéctica, en la mayoría de los casos, de muy bajo nivel y que, cada vez más frecuentemente, azuza la rivalidad inter-regional.
El espectáculo dado por algunos Consejeros de Salud en el seno del Consejo Inter-territorial durante los últimos años es buena muestra de ello, así como que todas y cada una de las Consejerías de Salud presume de tener ella el mejor sistema de historia clínica informatizada, la menor lista de espera para intervenciones, los profesionales mejor pagados, la mejor tecnología, etc. Enternecedor. Siendo sinceros, uno ya no sabe si la descentralización en materia sanitaria está siendo la mejor opción para gestionar los recursos destinados a la misma. Y no sólo me refiero a que la descentralización facilita la utilización 'partidista' de la sanidad pública en la refriega electoral local y nacional de bajo nivel, sino también a lo relacionado con la utilización equitativa y eficiente de los recursos.
Desigualdades diversas
Que las desigualdades sanitarias inter-regionales se hayan mantenido a pesar de la descentralización y que el gasto per cápita en administración, dirección y gestión de los sistemas regionales de salud sea mucho mayor en las Comunidades Autónomas más pequeñas (por debajo de los 2 millones de habitantes) que en las más grandes no habla, precisamente, a favor de una utilización equitativa ni eficiente de los recursos ni del aprovechamiento que una gestión territorial y poblacionalmente más amplia podría hacer de la economía de escala. Por otra parte, la innovación en sanidad, al menos la de tipo organizativo, podría haberse visto potenciada por la descentralización autonómica pero no ha sido así, al menos en la Atención Primaria y en la Especializada ambulatoria, salvando la honrosa excepción de los centros de salud tipo EBA catalanes, ahora (un 'ahora' de más de 4 años) paralizada por el gobierno de turno (¿dónde queda la gestión sanitaria basada en la evidencia?).
Pero volvamos al núcleo. Hablar, lo que se dice hablar de sanidad, de política sanitaria, nuestros políticos hablan bien poco. Y menos que poco, en campaña electoral nacional o autonómica, como se podrá comprobar en la inminente. ¿Por qué será? ¿Es que no necesita nuestra sanidad pública ningún cambio relevante del que se ocupen sus mayores responsables? Y éstos, ¿la utilizan habitualmente o, como funcionarios que la mayoría son, eligen preferentemente la provisión sanitaria privada de MUFACE (o similares) a cargo del erario público? Los funcionarios públicos no son los únicos españoles que pueden elegir prestación sanitaria privada a cargo de los fondos públicos.
Sólo destacaré el caso de algunas empresas (BSCH, BBVA, Banco de España, Banco Urquijo, RTVE, Telemadrid, la FNMT, entre otras) que proporcionan ellas mismas asistencia sanitaria a sus trabajadores y familias compensando estos gastos mediante deducciones del pago de sus cuotas a la Seguridad Social o mediante subvenciones procedentes de fondos públicos.
También, el trato excepcional, mediante convenio con la Seguridad Social, para la Asociación de la Prensa, un colectivo tan importante en la formación de la opinión pública.
Provisión privada, pago público
Curioso sistema sanitario público el nuestro que permite, precisamente a los funcionarios públicos (y a otros españoles no empleados públicos), elegir provisión sanitaria privada pagada con dinero público. En total, tres millones de españoles, entre titulares y beneficiarios, puede hacer uso de este, llamémosle, privilegio. ¿Cuántos de los senadores y diputados podrían sacar de su cartera y mostrar una tarjeta sanitaria de la sanidad pública con el nombre en el reverso de su médico de familia del centro de salud de su barrio? Por el contrario, ¿cuántos de ellos prefieren MUFACE o similares?
Los datos señalan que más del 90% de los que pueden elegir eligen estos sistemas de provisión sanitaria privada a cargo del erario público. Pero, ¿y qué pasa con los que no podemos elegir? Si tan buena es nuestra sanidad en los centros de salud y ambulatorios de especialistas, ¿cómo consiente el poder político que no se beneficien de ella esos tres millones personas? A lo mejor, contestando a estas preguntas contestaríamos también a la principal: ¿por qué no se habla de política sanitaria en campaña electoral? ¿Será porque se quiere que todo siga igual? Evidencias: todos los españoles somos iguales ante la Ley, ante Hacienda... ¿y ante Sanidad?
Ante esta última hay tres millones de españoles que son más iguales que los demás. Tres millones, entre los que se encuentra la mayoría de senadores, diputados, líderes políticos y mediáticos, que comparten un mismo y tácito acuerdo: no hablemos del asunto, no vaya a ser terminemos yendo todos a que nos atienda un médico de familia al que se le citan los pacientes cada 3-4 minutos o a un especialista ambulatorio con una lista de espera de meses para una primera consulta o prueba diagnóstica. Ese médico de familia y especialista no son para nosotros, servidores públicos, faltaría más, esos médicos son para... la gente. Nosotros decidimos cómo debe ser esa sanidad pero que la utilicemos, eso ya es otra cosa. Silencio, se vota."
Juan Simó Miñana .-Plataforma 10 minutos en la Comunidad Valenciana
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