 |
 |
 |
|
| 3 de Septiembre de 2010 |
 |
|
|
| Boletín |
|
|
| Canal » Boletín |
| |
| PUNTO DE VISTA: APUESTA POR UNA PRESCRIPCIÓN SIN DISCRIMINACIONES |
|
 Antonio J. Valenzuela |
Madrid 11/01/2008 Entre los numerosos escritos recibidos en torno a la prescripción enfermera, Antonio J. Valenzuela, nos envía una serie de consideraciones que, partiendo de la acepción que de prescribir ofrece la Real Academia Española (RAE), se detiene en lo que ocurre diariamente en el ejercicio profesional. |
"Echando mano de una de las acepciones de la Real Academia Española con las que la RAE define la prescripción, yo me quedaría con la de 'adquirir un derecho real por el transcurso de cierto tiempo', como para intentar argumentar, en esta misma línea vaga que ahora los médicos manejan, la posibilidad y derecho de prescripción enfermera que se cuestiona. Nos sobra tiempo para haber demostrado ya que ciertas líneas de trabajo colaborativo que se vienen perpetuando, y en muchas ocasiones protocolizando como vertientes de prescripción enfermera, son asumidas, respetadas e institucionalizadas y otorgan sin ningún tipo de cuestionamiento, a la Enfermería, 'ese derecho real por el transcurso del tiempo', que no por el amparo legal que se nos niega y que nos deja al descubierto normativo y 'con el culo al aire'.
Interpretación simplista
Huyendo de una interpretación simplista, no puedo nada más que, de nuevo, referir que circunscribir el concepto o la idea de prescripción enfermera al entorno farmacológico o de receta, es sesgado, malintencionado y evidentemente falso, si lo que se pretende es argumentar condicionantes de formación, idoneidad, eficiencia, seguridad del paciente y competencia. Atributos que incuestionablemente encierra y son potenciados por nuestra profesión y actos que lo que reclaman es el reconocimiento legislado y la posibilidad más amplia de ser responsables y evaluadores de nuestras propias intervenciones prescritas desde un entorno autónomo, ante situaciones y asistencias en las que se nos exija actuar en beneficio del paciente y sin el participio directo de un médico; situaciones para las que estamos capacitados, contamos con los conocimientos, las habilidades y la actitud cuidadora de forma profesional y que venimos realizando bajo esa idea de beneficencia, no maleficencia y de respeto al derecho de autonomía, algunas veces apoyándonos en la prescripción farmacológica, pero nunca de forma exclusiva y siempre bajo enfoques holísticos, humanos.
La sociedad también entiende que, ante algunas de sus necesidades de salud, la enfermera es el referente más claro, cercano y con potencial de ayuda a la fuerza, conocimientos y voluntad de los pacientes, como para conseguir, mediante prescripciones e intervenciones enfermeras, el mayor grado de autonomía de los mismos, y éso pasa por la necesidad de prescribir, seguro que algunas veces también recetando, por qué no?
Recetas claras
Las recetas se siguen escribiendo en latín, no nos engañemos, al menos ésa debe ser la sensación de muchos pacientes cuando intentan interpretar la cinética y dinámica que va a sufrir su proceso de enfermedad con la ayuda de lo ahí escrito y sin ninguna información añadida que aclare sus ansiedades y dudas en ese exclusivo acto en que se convierte la receta médica, ése, parece ser que pasaporte casi divino y que parece que se sigue anhelando en ese salto 'a nivel superior'.
Yo no estoy empeñado en recetar, está claro; mi empeño y mi derecho es el de prescribir y es lo que se está reivindicando, aunque esa prescripción pase a veces por la prescripción farmacológica y el acto burocrático de recetar o rellenar una receta, siendo éste el aspecto má cuestionado y que más intereses ocultos encierra, tanto en el sentido de anhelo como de recelo ante tamaña usurpación que nos haga 'iguales'. Quien haya confundido el discurso, o no lo haya planteado de forma clara, pertenezca al Consejo que pertenezca, que asuma ahora las consecuencias de este debate y de la falta de adhesión de ambos colectivos.
No dejaría de ser ridículo el intento de acceso de las enfermeras a las recetas bajo la premisa de que ésta se repita autocopiativamente una y otra vez por parte del médico y pudiéndose entonces y así, ante la fuerza de la desidia y la generosidad provocada por el tedio, tener la posibilidad de repetir el acto para el que tan solo unos pocos tienen potestad, formación (en Farmacología la misma que las enfermeras), competencias y el apoyo 'desinteresado' de la industria y para terminar consiguiendo notoriedad.
En España se hacen muchas cosas sin pensarlas objetivamente desde una perspectiva global, sino por la presión de diferentes colectivos. Realmente si así es y esperemos que en ésto, como en muchas otras cosas, el sentido común dé paso a la posibilidad ya manifestada en algunas Comunidades Autónomas de que la prescripción enfermera, así entendida y en su más amplia acepción, sea una realidad consensuada y completamente argumentada y como Norma. Las enfermeras nos encontramos en la mejor de las disposiciones, en todos los sentidos, lo aseguro. Sólo hace falta que tanto el colectivo médico, como el enfermero, entiendan la verdadera dimensión de lo que ahora se va a valorar como propuesta de Decreto de modificación.
Antonio J. Valenzuela Rodríguez. - Enfermero DCCU SSPA.
|
|
|
|
 |
|
|
|
 |
|
|
|
 |
 |