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EL PRESIDENTE DE LOS MÉDICOS, JJ. RODRÍGUEZ SENDÍN, CUESTIONA LA ACTUACIÓN DE LA OMS SOBRE LA GRIPE A

Juan José Rodríguez Sendín
Madrid 03/09/2009 Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), que ha pasado todo agosto en su despacho oficial de Madrid, no oculta que no ha sido un mes fácil y no únicamente por el tema de la nueva gripe A, sobre algunas de las alarmas que ha suscitado entre la población llega a culpar a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

Acta Sanitaria.- ¿Puede decirse que la gripe A ha sido la principal ocupación, no sé si preocupación, de la OMC en este verano?

Juan José Rodríguez Sendín.- La han convertido en el centro de atención preferente, aunque no sea lo que más preocupa a los médicos; es uno más del cúmulo de problemas que tienen a diario, incluso puedo decir que bastante más graves y que, probablemente, requieren más atención. Lo que hay que hacer ya está escrito y lo que podemos hacer también. De todos modos, no podemos ocultar la fiebre informativa sobre la gripe, con dos factores importantísimos a considerar: por un lado, los datos globales, que se han pretendido trasladar a cada familia, y por otro, la descripción pormenorizada, caso por caso, de cada muerte que ocurre, algo que no se registra en otro montón de problemas de salud bastante más graves o con mayor mortalidad.

Epidemia de miedo

A.S.- Es decir, no considera justificada la alarma que se ha generado

R.S.- No solamente no la acabo de considerar justificada, sino que la considero extraordinariamente injustificada, porque va a desencadenar, si no ha desencadenado ya en una parte de la población, una epidemia de miedo que tiene un componente original en la gripe A, pero que presenta una importancia probablemente mayor, y con mayor gravedad y mayor repercusión, que la propia gripe. Y esto genera muchísimo sufrimiento, sin duda absolutamente innecesario, en las poblaciones que se consideran de riesgo, como pueden ser los enfermos crónicos y, sobre todo, en los hipocondríacos. Además de poder llevar a comportamientos inadecuados en los responsables políticos. Por eso lo considero injustificado; no por razones de voluntad profesional. Y es que ya tenemos información de cómo se está comportando la gripe en nuestro país, en donde ha afectado a entre cien mil y doscientos mil españoles, y conocemos cómo lo ha hecho en otros países similares, así como lo ocurrido en aquellos otros en que acaban de pasar el invierno. Es decir, no tiene ningún sentido pensar que el problema se vaya a comportar de forma distinta a lo ocurrido en países menos desarrollados que en el nuestro.

A.S.- ¿Le parece lógica la obsesión existente sobre la vacuna?

R.S.- Lo de lógica no lo sé; lo que entiendo es que no es más que una solución preventiva eficaz, que tiene justificación en algunos casos, pero que no tiene ningún sentido planteársela en el caso que nos ocupa sobre la totalidad de la población. Tiene sentido planteársela con aquellos grupos de población que tienen un riesgo añadido al de contagiarse de la gripe.

A.S.- ¿Por qué no ha habido una respuesta de sociedades médicas ante esta situación?

R.S.- Creo que los médicos responden cuando consideran que son necesarios; y la respuesta se ha producido. De todos modos, puede quererse una respuesta que no tiene que ver con la profesión, sino con otra serie componentes, como los políticos, los económicos, de oportunidad, de falta de coordinación, de malos entendidos, algo que no tiene que ver nada con la profesión médica. La profesión médica, cuando existe una crisis sanitaria y se politiza y cuando empiezan los políticos a ponerse nerviosos con los riesgos que comporta la incertidumbre, pues se trata de un problema que no es posible afrontarlo con una certidumbre total, los médicos no podemos hacer nada. Y puedo decirle que la profesión, de forma unánime, tiene una postura más o menos clara. Lo que ha sucedido es que, en este caso, se han dado algunas escenificaciones lamentables, empezando incluso con la de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).


Los errores de la OMS

A.S.- ¿En qué resulta cuestionable la actitud de la OMS?

R.S.- Hay varios puntos a considerar. Por ejemplo, creo que es imprudente la manera de comparar esta hipotética gripe con la mal llamada 'gripe española', la de 1918. Porque en aquella ocasión, y en otras gripes anteriores, las condiciones higiénicas, la falta de salubridad, la malnutrición, la pobreza, mataron mucho más que por la propia gripe. Comparar aquella época, sin antibióticos, con ésta es un sinsentido que puede ocultar solamente la necesidad de llamar la atención. Otra escenificación que, desde mi punto de vista, ha sido poco constructiva es intentar hacer insinuaciones sobre hipotéticas derivaciones del virus, pues se habla de mutaciones y se esá siempre imaginando el peor escenario posible. No parece muy prudente, sobre todo haciendo hipótesis de cuadros espectaculares que nunca se dan. Y, para terminar, podemos recordar la situación actual de estos comportamientos exagerados con los que se tuvieron con la gripe aviar; en este último caso, señores que todavía tienen altos cargos en la Organización Mundial de la Salud hablaban de millones y millones de muertos que, a la hora de la verdad, se tradujeron en todo el mundo en trescientos cincuenta muertos finales. Solamente en Estados Unidos, en donde se preveían dos millones de muertos, al final no hubo ninguno. Es decir, se trata de una exageración desproporcionada que alguna responsabilidad habría de asumirse como consecuencia de las imprudencias.

Elemento clave, la coordinación sanitaria

A.S.- En un momento, ha llegado a insinuar algo de politización en lo que está sucediendo. ¿Por qué?

R.S.- Hay dos componentes de politización, el intentar tomar medidas para garantizar el riesgo cero y luego la politización partidaria. Esta última parece que todavía no se ha producido del todo. Yo llamo politización la actuación que sustituye los criterios técnicos por otro tipo de razones: cuando se promueven propuestas por razones que nada tienen nada ver con los criterios técnicos ni con la seguridad sanitaria. En las crisis sanitarias deben adoptarse medidas políticas, pero exclusivamente motivadas por una razón sanitaria; y deben ser medidas dinámicas, que pueden modificarse con el tiempo, porque es imposible saber cómo va a responder una crisis sanitaria, ya que el resultado final no se puede presuponer con absoluta certeza.

A.S.Entonces, ¿qué cabe hacer?

R.S.- En este contexto lo único que cabe recomendar es el absoluto respeto a la decisión que tome la autoridad sanitaria, incluso sabiendo que puede equivocarse; es absolutamente prioritario mantener, como elemento clave del tratamiento de una crisis sanitaria, la coordinación de todos los agentes que intervienen en la crisis y actuar con un criterio uniforme que se puede variar, porque si entramos en otro tipo de planteamientos es imposible coordinar nada y las respuestas van a ser inadecuadas y quien sufre es la población. Es decir, lo primero no es ni tamiflu ni vacuna ni nada; es respeto a lo que diga la autoridad sanitaria aunque se equivoque y, si hay que corregirla, se corrige en el ambiente adecuado y de la forma adecuada. Se supone que la autoridad sanitaria tiene que actuar coordinadamente con todas las autoridades sanitarias tanto por arriba como por debajo, Comunidades Autónomas como Organización Mundial de la Salud y con la autoridad sanitaria europea y decidirá lo que crea más oportuno para los intereses de los ciudadanos. Pero si se tiene que preocupar de otras cosas, entonces es cuando todo se complica.


Objeción de conciencia

A.S.- Aparte de las informaciones sobre la gripe A, en agosto el ministro de Justicia nos sorprendió al afirmar, en relación con la ley del aborto, que la objeción de conciencia debería ser considerada como desobediencia civil. Es decir, que no admite tal objeción. ¿Qué le parece?

R.S.- En su día ya dimos una respuesta pública a tal planteamiento, aunque consideramos que tal valoración pudo haber sido fruto de la precipitación, pues resultó muy sorprendente que un profesor de Derecho Constitucional tenga tal opinión. Es poco probable que alguien pueda entender que a un médico le resulte fácil cambiar de opinión respecto a algo que durante más de veintisiete siglos han sido normas obligadas de cumplimento de su profesión, las que han marcado el rumbo y la guía de la misma y, por lo tanto, forma parte de su carta de su presentación frente al paciente y la sociedad, como es no matar, no delatar, no participar en torturas, ni en ninguna muerte. Esto ha sido siempre así con carácter universal y no solamente vinculado al mundo cristiano. Incluso, son actos que, civilmente, han sido considerados delitos. No cabe duda de que respetarse tal objeción, aunque el Parlamento decida legalizar determinadas prácticas. A nadie debe extrañar que haya médicos que han construido toda su vida profesional sobre estos principios y que les resulte imposible cambiar.

A.S.- Por tanto, ¿debe regularse la objeción de conciencia?

R.S.- El cambio cuesta a todos, incluso a los que realizan este tipo de prácticas. Para nosotros, en el debate sobre la objeción de conciencia, quedan vacíos sin aclarar, por eso hemos pedido reiteradamente que debía de ser regulada; pero no sólo para el caso del aborto, pues hay muchísimas más situaciones a contemplar como, por ejemplo, la alimentación contra su voluntad a un detenido que quiera hacer huelga de hambre, todo lo relacionado con el principio y final de la vida , la administración de sedación paliativa que es una práctica ordinaria... Hay compañeros que pueden considerar que su conciencia no les permite hacerlo o dejar de hacerlo. Son muchas las circunstancias que precisan de una regulación y lo hemos dicho reiteradamente, pero está sin hacer. Y existe soporte jurídico para llevarlo a cabo.

A.S.- Sin embargo, de nuevo se ha insinuado que existen médicos que objetan por la mañana y actúan de manera contraria por la tarde.

R.S.- Quien diga tales cosas sin probar tiene dos opciones, o está hablando simplemente por molestar o está ocultando a aquellos que hacen estas prácticas. Nosotros estamos dispuestos a identificar a todos aquellos que hacen estas prácticas y esperamos las denuncias oportunas; no vale hacer acusaciones sin justificación, pues en ese caso se convierten en encubridores de los que están presuntamente cometiendo un delito.


Píldora postcoital

A.S.- También, y con motivo de la liberalización de la dispensación de la píldora postcoital, aparecieron informaciones en la prensa, especialmente en relación con el protocolo a seguir por los farmacéuticos catalanes a la hora de su dispensación a las menores de edad.

R.S.- Una vez más quiero ratificar nuestra postura en contra de tal liberalización pues, si se trata de un medicamento, tiene necesariamente sus limitaciones y no puede dejarse a la libre adquisición sin ningún tipo de control ni siquiera de registro para ciudadanas jóvenes, muy jóvenes muchas de ellas, probablemente inmaduras. Si es un medicamento, precisaremos de algún tipo de control, al menos de registro para saber cómo se comporta en caso de uso excesivo o uso abusivo o desproporcionado, como es probable que se produzca. Lo curioso del acuerdo de Cataluña, entre el Departamento de Salud y el Consejo Catalán de Farmacéuticos para la dispensación de este producto, es que trata de responder a las alegaciones que hicimos nosotros, por lo que las raconoce y admite que se precisa de una evaluación clínica de la madurez de la que demanda la píldora. Pero ni el lugar, la oficina de farmacia, ni el profesional, el farmacéutico, son los adecuados, ya que tal evaluación excede de sus competencias. Y una última consideración sobre este punto, el llevar la píldora a las farmacias, dejándose de dispensar gratuitamente en los centros públicos de atención sanitaria, puede comportar un quebranto de la equidad social, pues no todas las mujeres tendrán la misma facilidad de acceso a ella.

A.S.- ¿Ha habido alguna otra cosa en este mes de agosto?

R.S.- Bueno, tuvimos que pronunciarnos públicamente en relación con la muerte de un futbolista (Jarque) de forma repentina en la habitación de un hotel italiano, nos manifestamos abiertamente en contra de la identificación pública (ruptura de la confidencialidad) del donante cuyos órganos se utilizaron en el trasplante de cara en el Hospital de Valencia, y seguimos trabajando en contra del proyecto de prescripción de enfermería en Andalucía. Sobre este último aspecto, aún siendo correcto en el fondo y aceptable en algunos de sus aspectos, creemos que la Comunidad Autónoma Andaluza no es competente para hacer esa regulación, que corresponde la Estado. No tiene ningún sentido que una profesión sanitaria la regule una Comunidad para su demarcación y no la tengamos regulada para todo el Estado.

Carlos Nicolás. Director de Acta Sanitaria
   
 
 
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